Llegar…

RothPhilip Roth, de 81 años, es uno de los grandes escritores norteamericanos, así como uno de los eternos candidatos al Premio Nobel.

En un reciente documental grabado para la BBC, Roth ha anunciado que deja definitivamente de escribir y que renuncia además a cualquier nueva aparición pública.  A esa edad y tras una larga y fecunda vida profesional parece una decisión razonable, que tampoco merecería muchos más comentarios.

Lo que me ha impresionado de su anuncio es la manera en que responde al periodista de la BBC cuando éste le hace ver que, en el año 2004, había declarado que “no concebía la vida sin escribir”…  Roth, sencillamente, le contesta lo siguiente: “Estaba equivocado. He llegado al final. No tengo nada más de lo que escribir”, y ha justificado aquellas declaraciones de hace diez años en el terror a no tener nada que hacer y poderse sentir en el final de su carrera.  Tras ese reconocimiento tan explícito y tan valiente, ha declarado también que ahora quiere dedicarse a la “enorme tarea de no hacer nada”, a charlar y a mirar el horizonte…

Es una sensación muy propia y personal, pero lo que a mi me sugieren las palabras de Roth es, efectivamente, la idea de “llegada”; como si por fin hubiera arribado a un lugar o momento que él reconoce como un punto de destino. Un lugar donde pararse, en paz,  a ver pasar la vida que le pueda quedar, un lugar en el que aceptar la vejez, sin exposición, sin prisa, sin angustia, y quizá también sin la presión de tener que demostrar que el talento perdura hasta el último momento.  Y me ha parecido que su decisión encierra un proceso muy profundo y muy vital de reflexión, identificación, reconocimiento, aceptación y declaración, de una extraordinaria y envidiable libertad, coherencia, dignidad y lucidez.

Jordi Foz

 

 

 

6 comentarios sobre “Llegar…

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  1. A mí más que llegar al final, me sugiere la idea de elegir otra ‘actividad’, la de charlar y mirar al horizonte… Llego al final de la actividad de escribir e inicio otra, llamada ‘no hacer nada’ por nuestra visión productivista, pero llena de importancia y de sentido… Y además, creo, que para no hacer nada de manera nutritiva sí es necesario tener talento…o sabiduría… Luego no se sí es un final o un principio!!!!!!! Interesante reflexion la que nos has propuesto. Ane

    1. A mi también me parece que no se llega “al final” hasta que uno mismo lo siente así. Parece que así lo dijo Roth literalmente, aunque me cuesta creer que fuera en un sentido “absoluto”; entre otras cosas porque entonces encerraría una contradicción con el hecho de declarar a qué se quiere dedicar a partir de ahora… Sigo pensando que me sugiere la idea de “llegada” (a un lugar o a un momento) en el que, efectivamente, como dices, acaba una cosa y empieza otra. Parece que a menudo cuesta aceptar ese momento vital de inflexión : según dice él mismo, A Roth le costó aceptarlo (por miedo) a los 71 años… y parece sentirse mucho más libre -como para hacerlo y declararlo- a los 81 años! Gracias por el comentario, Ane.

  2. Jordi, me encanta la sencillez del artículo ante una decisión tan importante en la vida, como es la enorme tarea de no hacer nada y poder dedicar tu precisado tiempo a hacer ” cosas”.

    Gracias por la VIÑETA.

    Ernesto

    1. Muchas gracias por tu comentario Ernesto.
      Me parece que, en general, no estamos nada habituados a poder disponer con libertad de nuestro tiempo o de una parte relevante de nuestro tiempo. Y quizá por eso, a veces, cuando sucede, nos desconcierta y atemoriza… Pero cuando aprendes a aceptarlo y utilizarlo, me parece uno de los mejores privilegios que se pueden tener.
      Un cordial saludo,

  3. A mi me hace pensar en la idea equivocada de limitar nuestro “ser” a nuestro trabajo: soy escritor. Cuando en realidad, somos, y podemos llegar a ser, muchas otras cosas.
    También me hace pensar en la valentía de aceptar que hemos llegado a un final, sea de la vida, sea de un camino determinado, porque ya no nos aporta nada o ya no tenemos nada que aportar; decir basta cuando nos va bien, cuando la inercia nos lleva y cuando el entorno no entiende nuestra decisión.
    Chapeau por Philip Roth y gracias Jordi por enriquecerme una vez más.
    Una abraçada,
    Dolors

    1. Hola Dolors!
      La (tóxica) idea de limitar nuestro “ser” a nuestro rol profesional la he visto infinidad de veces, especialmente cuando va ligada a un determinado reconocimiento o estatus… Me parece una grave carencia personal, origen de muchos traumas y disgustos. Está claro que somos y podemos ser muchas más cosas pero, como bien dices, hace falta mucha valentía para aceptar nuestros sentimientos y, sobre todo, para hacerlos valer por encima de la opinión del resto de las personas. Eso es, exactamente, lo que me impresionó de las palabras de Roth y que me pareció un fantástico ejercicio de “libertad”.
      Muchas gracias por tu comentario i una forta abraçada
      Jordi

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