BIenvenido, Mr. ChanceEl argumento de esta excelente película es como una enorme y soberbia broma, imposible, divertida e inquietante.  Una vez más, el genial Peter Sellers recrea un personaje literalmente increíble.

Imaginaos un adulto de mediana edad, sobrio, elegante, anticuado, indocumentado, es decir, que no existe legalmente (?) y que, después de toda una vida encerrado (¿refugiado?) cuidando el jardín de una casa, de pronto se ve en la calle.  Solo, con su vieja maleta, su sombrero y su paraguas…  Chance, que así  se llama, es analfabeto: no sabe leer ni escribir, jamás ha subido a un coche, no sabe qué es el dinero ni para qué se utiliza y lo más extraordinario… no sabe mentir!  Jamás miente, ni por miedo ni por convención social,  lo cual lo diferencia de un “niño” grande y lo hace  aun más inocente.

Es un ser distinto, retraído, dócil, inexpresivo, asocial, que dice de manera literal y sin filtros lo que le pasa por la cabeza y cuya única ventana al exterior parece ser la televisión, de la que imita constantemente gestos y frases. Incapaz de sentir emociones o por lo menos de expresarlas, excepto en una escena hacia el final de la película.

Chance sólo habla de lo que sabe: plantas, flores y jardines. Pero todas sus frases simples y literales son interpretadas en clave de brillantes metáforas propias de su extraordinaria sutileza y de la genialidad de sus análisis político sociales…¿?  Se le asigna como apellido lo que él ha definido como su profesión (Gardener); cuando afirma que no sabe escribir, se interpreta en sentido literario; si dice no leer los periódicos, resulta ser por esnobismo o independencia intelectual y cuando ingenuamente asegura que le gusta…”mirar” (la televisión, claro!)  genera sonrisas cómplices y maliciosas. Especialmente memorables las conversaciones sobre “la habitación de arriba” y con el embajador soviético.

Uno dice lo que dice y los demás entienden lo que entienden.  Todos somos susceptibles de interpretar y de ser interpretados.  De ahí la importancia de esa mágica competencia que llamamos “escucha” y que tanto recorrido de  mejora tiene en todos los ámbitos de nuestras vidas.  Escuchar sin prejuicios, con los sentidos abiertos, escuchar para saber y para entender.   Bienvenido, Mr. Chance es una magnífica historia para practicar este aprendizaje.

Jordi Foz

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