Rip it out!

dead-poets-society-midEste último viernes de septiembre, os invitamos a leer un post de Mette Vesterager, consultora danesa con quien colaboramos. Nos propone una reflexión interesante sobre las similitudes entre poesía y estrategia, basándose en la genial escena de la película “El Club de los poetas muertos“, en la que el comprometido profesor John Keating, interpretado por el recientemente desaparecido Robin Williams, invita a sus alumnos a romper y tirar a la basura una página de su libro de texto. 
 
Os adelantamos un párrafo de su post: 
 
Creo que la mayoría estamos de acuerdo en que no podemos medir la grandeza de un poema. Lo interesante es la cantidad de cosas que pretendemos expresar mediante una fórmula: personas, ideas, estrategias. Buscamos medidas objetivas queriendo encontrar certezas. Pero las certezas no están ahí“. 
 
Que disfrutéis de su lectura: IS STRATEGY LIKE POETRY?

2 comentarios sobre “Rip it out!

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    1. Ahí va la traducción. La esencia está en el extracto que hemos escrito en la viñeta pero merece la pena leer el post entero de Mette:

      ¿Es la estrategia como la poesía”

      “¡Arrancadla!” grita el profesor John Keating a sus alumnos en la película ‘El Club de los Poetas muertos’. Se refiere a una página de un libro que dice tener una fórmula para medir la grandeza de los poemas. Y tal vez deberíamos deshacernos de tales fórmulas no sólo para los poemas, sino también para las personas, ideas y estrategias.

      A raíz del fallecimiento del gran actor Robin Williams, he recordado su asombrosa actuación en ‘El Club de los Poetas muertos’. Esta película, que tiene lugar en 1959, nos presenta a un profesor de Inglés con un enfoque alternativo y controvertido para enseñar poesía. Afirma que la poesía no puede ser traducida a una fórmula matemática; que no se puede medir la grandeza de un poema. Esta idea contradice lo que dice el libro de texto en una de sus
      páginas y pide a los alumnos que la arranquen.

      Creo que la mayoría estamos de acuerdo en que no podemos medir la grandeza de un poema. Lo interesante es la cantidad de cosas que pretendemos expresar mediante una fórmula: personas, ideas, estrategias. Buscamos medidas objetivas queriendo encontrar certezas. Pero las certezas no están ahí.

      El sociólogo William Bruce Cameron lo describe de esta manera: “Estaría bien si todos los datos que requieren los sociólogos estuvieran disponibles, porque entonces podríamos tratarlos en las máquinas de IBM y obtener gráficos como los que hacen los economistas. Sin embargo, no todo lo que se puede contar cuenta, y no todo lo que cuenta puede ser cuantificado“. Cuando se trata de personas (y siempre estamos presentes) resulta muy limitado cualquier enfoque que se centre únicamente en lo que es medible.

      Esto no quiere decir que los datos numéricos no sean importantes. Y que no sean necesarios para transformarlos en información y conocimiento. Lo son. Pero no es suficiente.

      Ahora hablemos de estrategias. Creo que una estrategia tiene más similitudes con un poema de las que podríamos pensar:

      – Una estrategia debe usar pocas palabras para describir algo muy complejo…y hacerlo sencillo. Por desgracia, algunos consultores promueven la complejidad sobre la sencillez para demostrar su propio valor.
      – Una estrategia debe presentarnos una nueva visión del mundo que tal vez ni siquiera pensábamos que era posible. Antes, para financiar nuevas iniciativas solíamos depender mucho de los bancos. Hoy en día, podríamos ser capaces de financiarlas con el micromecenazgo. Nuevas perspectivas que cambian el juego, que desafían una vieja suposición, algo que la poesía y la estrategia tienen en común. Como John Keating dice: “Estoy de pie en mi escritorio para recordarme que debemos mirar constantemente las cosas de una manera diferente“.
      – Y, por último, una estrategia debe mover nuestras emociones. Aunque los seres humanos pensamos muy bien con nuestra razón, las emociones son lo que nos hacen poner las palabras en acción. Una estrategia que no toca a su público en su nivel más profundo, es una estrategia que se va a llenar del polvo en la estantería.

      Una buena estrategia debería mostrarnos el camino hacia un sueño, hacia una causa en la que vale la pena trabajar, por y para el cumplimiento de grandes ambiciones y necesidades psicológicas básicas.

      Al igual que John Keating pide a sus estudiantes que arranquen páginas de un libro sobre poesía, pienso en algunas páginas que podrían ser arrancadas de los libros de estrategia. Pero también puedo imaginar escribir nuevas páginas que estén alineadas con los tres principios.

      Oscar

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