Desde la frontera

Discurso de José Luis Sampedro en su ingreso en la RAE

Los paseos de fin de semana con Almudena suelen dar mucho juego. Los pasos y las palabras van a nuestro ritmo (los que nos conocéis lo podéis escuchar perfectamente).

Este domingo estuvimos hablando de lo difícil que es ocupar los “espacios fronterizos”, esos que están en la mitad, ni aquí ni allí. Empezamos hablando del tema a raíz de lo difícil que es encontrar fondos para investigación que no se puedan clasificar perfectamente en un área de conocimiento predefinido. O investigas en esta área o en esta otra,  ¿y si precisamente quiero investigar qué hay en el lugar en el que esas áreas se encuentran o en el lugar en el que se separan?

Y fuimos repasando otros casos de zonas fronterizas que sería interesante explorar y ocupar: las que están entre las distintas áreas y perspectivas dentro la empresa, entre lo público y lo privado, entre la razón y la emoción, entre la empresa y la universidad, entre distintas generaciones, entre los territorios masculinos y femeninos…

Y es difícil porque estamos más diseñados, en general, para vivir cómodamente en los centros, allí donde el territorio es conocido y sus habitantes homogéneos, donde sólo se habla una lengua que dominamos. Quienes se atreven a vivir en la frontera pueden pagar el precio de no sentirse parte de ningún lado. También pueden disfrutar del privilegio de construir y tender puentes que merezcan la pena.

Ane Agirre

 
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