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Lo confieso. ¡Me encanta la Navidad! No sé muy bien por qué, pero así es.

En estas fechas, en casa nos olvidamos del “menos es más”, y no hacemos ascos a ningún icono navideño: Nacimiento, Árbol, Papá Noel, Olentzero, así como un sinfín de renos y asimilados distribuidos por todas las habitaciones.

El Nacimiento que tenemos es de plástico, con figuras pequeñas de tamaños dispares, camellos inestables y con un claro problema en la escala de los conejos (más grandes que la mula y el buey). Así que llevo años tratando de convencer a mis hijos para cambiarlo por el Nacimiento que poníamos en casa de mis padres cuando yo era pequeña, un Nacimiento precioso de figuras grandes y majestuosas, pero no ha habido manera. No quieren y nunca he entendido por qué, si es mucho mejor Nacimiento.

El otro día estaba mi hija en casa con unas amigas, enseñándose fotos en el móvil para ver quién tenía en casa el mejor Nacimiento. Y oí cómo mi hija les explicaba por qué el nuestro era el mejor.

Les contó que las primeras figuras las compré yo, cuando era estudiante en Madrid, en los puestitos que ponen en la Plaza Mayor en Navidad (los que tenéis una edad, seguro que recordáis a Chencho). Les contó que iba ahorrando cada año para poder ir ampliándolo, y que compraba figuras de distintos tamaños para darle sensación de profundidad, ya que el hueco que tenía para ponerlo era pequeño. Les contó que, ese Nacimiento que inicié de estudiante, lo habíamos seguido completando juntos, año tras año, yendo los tres a los puestitos de la Plaza Mayor de Madrid a comprar el fondo, un pueblo, la forja con luz, un segundo puente, algún pastor más.

Y, por fin, entendí por qué el nuestro era el mejor Nacimiento y no querían cambiarlo.

Cuántas veces nos empeñamos, con buenas intenciones, en trasladar “lo mío”, porque nos parece bueno y nos ha servido, cuando lo realmente importante es tratar de construir “lo nuestro”. Algo conjunto.

Así que, con permiso de Araceli, Mikel y Víctor, el nuestro es el mejor Nacimiento del mundo.

¡Feliz Navidad a todos!

Marta Ozcariz

P.D. Por falta de espacio, se alquila precioso Nacimiento de figuras grandes y majestuosas, en buen estado, y conejo de plástico de similar tamaño.

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