Las caras rotas

Gueules casséesComo amante de la historia contemporánea me sorprendió encontrar el término “Las caras rotas” (Les gueules cassées)  en un artículo de El País Semanal que, en principio, nada tenía que ver con la Primera Guerra Mundial.

Este concepto hace referencia a los soldados franceses que en aquella guerra atroz sufrieron graves mutilaciones faciales y fue acuñado por uno de esos “caras rotas”, el coronel Picot, quien fue además el primer presidente de la Unión de Heridos en Cabeza y Cara. De forma paradójica, dos grandes “avances” científicos impulsados por la propia guerra, posibilitaron la existencia de miles de personas desfiguradas: la aterradora capacidad destructiva de las nuevas armas y el extraordinario avance de la cirugía que permitió sobrevivir a heridas que poco tiempo antes hubieran sido definitivamente mortales.

Pues bien, también en Francia, ha aparecido recientemente bajo esa misma expresión una corriente reivindicativa de la bondad de ese más del 30% de frutas y verduras “feas” que el mundo actual, tan obsesionado al parecer por la estética, desprecia de entrada por su mal aspecto. El movimiento, que según dicen está arrasando, utiliza un lema que invita a la reflexión: “Un poco menos bonito, pero igual de bueno”.

Es casi inevitable encontrar inquietantes analogías con el mundo de las relaciones interpersonales y en particular con el de las organizaciones: ¿Cuánto de bueno se desecha por una apariencia mejorable o poco estándar? ¿Cuánto talento, creatividad, ideas, pueden desperdiciarse en las organizaciones al estar ocultos tras personalidades introvertidas, incómodas, críticas, poco empáticas o simplemente tímidas? ¿Hasta qué punto nos condiciona la moda de los productos idénticos, de aspecto y color saludables… pero perfectamente insípidos?

No podemos asumir el riesgo de quedarnos en la superficie de las cosas, en su estética o apariencia. Propongo una firme beligerancia en favor de las oportunidades para “todas” las personas. Y tengo la seguridad de que detrás de muchas supuestas caras rotas existen “sabores” únicos, cualidades, talentos y potenciales extremadamente valiosos y que, si no contamos con ellos, nos estamos perdiendo aportaciones necesarias e irremplazables.

Jordi Foz

4 comentarios sobre “Las caras rotas

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    1. Gracias Josep. Ojalá sea así… Entretanto, yo procuro hacerlo y rodearme de gente que, como tú, también lo hace.
      Una abraçada,

    1. Muchas gracias, Nila!!! Un comentario (y una “nota”) muy generosos…
      Feliz fin de semana también para ti y un beso

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