Esta escena de “A late Quartet” me impresionó por lo bien que refleja el momento previo al concierto.

El silencio que permite crear un espacio compartido para una buena interpretación conjunta.

El hábito de “escucharse” primero, antes de que nadie diga nada.

Qué error tan común el que cometemos cada vez que empezamos a hablar sin mirarnos y sin reconocernos.

Es fácil constatar que a muchas conversaciones les falta su silencio inicial. Es fácil constatar que a muchos equipos les falta esa habilidad de crear el “aquí y ahora” compartido en el que conversar productivamente.

Ane Agirre

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