amnesty.org.pyA veces, la violencia se presenta de manera clara y extrema. Muchas otras veces se presenta en formas “suaves”, esas que no hacen sangre, esas que parece que no tienen protagonistas directos, esas a las que asignamos justificación, esas que se ejercen “sin ser consciente de estar haciendo daño”.

A mí me preocupa que al mismo tiempo que denunciamos masivamente la violencia clara y visible, nos estemos acostumbrando a unos niveles de violencia menos tangible, que genera brechas sociales de todo tipo, soledades, baja autoestima e infelicidad. No sé si me estoy haciendo muy sensible, pero observo bastante violencia en las organizaciones, en los mercados, en la política y en los medios de comunicación y me preocupa que estemos aprendiendo a vivirla con naturalidad.

Todos somos protagonistas de comportamientos violentos, de mayor o menor intensidad. Todos podemos plantearnos cuánto daño hacemos con ciertas decisiones, gritos, desplantes, insultos, mentiras, imposiciones, exclusiones… Todos podemos preguntarnos cuántas veces estamos actuando bajo modelos mentales que nos ubican en una posición de poder y superioridad frente a otras personas.

Creo que apostar por la paz, es apostar por el valor de la dignidad de todas las personas y apostar por tratarnos con respeto.

Todos podemos elegir.

Ane Agirre

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