Poner foco

ETS MontrealEste sencillo cartel amarillo estaba colgado el pasado 9 de octubre en uno de los accesos a la “École de Technologie Supérieure de Montreal” y hacía referencia a las elecciones canadienses que ya se han celebrado el día 19. No era publicidad ni era el día de las elecciones. Lo que hace el Gobierno de Canadá es habilitar algunos colegios electorales, durante unos días previos, para aquellos votantes que por cualquier motivo no pudieran acudir el día de las elecciones. Uno de esos colegios “especiales” ocupó el vestíbulo de la facultad durante varios días.

Por supuesto, todo se iba desarrollando con absoluta naturalidad y tampoco me pareció que a nadie le llamara la atención algo tan lógico como que su gobierno pusiera más foco en hacer posible el ejercicio del derecho de los votantes que en la rigidez de los plazos; más en dar facilidades que en poner objeciones.

A mi, en cambio, sí me provocó una reflexión sobre qué bueno y confiable puede ser un estado que esté inequívocamente al servicio de sus ciudadanos, que se preocupe por facilitar la expresión de su voluntad, que no tema sus opiniones y decisiones ni calcule estrategias en beneficio de intereses distintos a los de las personas a las que debe servir.

Y aunque lo sea, no pretende ser esta una reflexión sólo “política”, que también. Más allá de este caso en concreto, me quedé pensando en la idea, así en abstracto,  de cómo y dónde “ponemos foco” a nuestras acciones e intenciones de cada día. ¿Dónde ponen el foco las Administraciones? ¿en los ciudadanos, en las estrategias de partido, en las reglas…? ¿Y los docentes? ¿ponen foco habitualmente en los alumnos? ¿Y los médicos en los pacientes? ¿Y los coachs en los coachees? ¿Y las empresas en los clientes… de verdad? Y cuando pienso en “lo mejor” para mis hijos… ¿estoy poniendo el foco, realmente, en lo que ellos quieren o en lo que yo prefiero o “creo” que es lo mejor para ellos?

Supongo que sucederá un poco de todo, pero me parece que nos hemos habituado demasiado a vivir desenfocando y desenfocados y quizá muchas de las cosas que nos preocupan podrían matizarse, simplemente, escuchando más, confiando más y pensando algo más en el valor, los derechos y el criterio de las otras personas “per se”, sin tantas estrategias de beneficio sólo económico ni tanta obsesión utilitarista. Probablemente, una idea demasiado revolucionaria…

Jordi Foz

 

 

 

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