Puente Glienicker

Se dice que las películas de Spielberg pueden clasificarse entre “serias” y de “entretenimiento”… Si fuera así, El puente de los espías me pareció una entretenida y apasionante película seria. Confieso que reúne elementos más que suficientes para seducirme de entrada: magníficamente ambientada en plena Guerra Fría, la recreación del Nueva York de los cincuenta, el inicio del muro de Berlín y el marco global de unos hechos históricos que llevaron al mundo lo más cerca que probablemente ha estado nunca de su destrucción.

La estética de la película me pareció un precioso homenaje al clasicismo de las historias de espías, con un ritmo, fotografía y diálogos impecables. Y una vez más, Spielberg sorprende con un arranque magistral que capta la atención del espectador desde el primer plano.

Con todo, no es sólo una película de espías. Es la historia de una lucha contra los prejuicios, contra la hipocresía, contra la distancia entre lo declarado y lo actuado, entre la ley y la justicia. Un dilema moral al que se enfrenta completamente solo un desconocido abogado, parapetado únicamente tras sus sólidos valores personales.

Dos puntos que me gustaría destacar: el casi entrañable personaje del espía ruso y la irónica pregunta que repite varias veces a lo largo de la película: “¿Ayudaría?”… Y la sutileza de una de las últimas escenas cuando, ya en Estados Unidos, el protagonista ve desde el tren a unos niños que juegan saltando un enrejado, en una alegoría evidente al muro de Berlín.

Además de ser la última semana del mes, hoy también es el último día del año… Tomando el rábano por las hojas podríamos decir que hoy “cruzamos el puente de un año a otro”; el séptimo año ya, por cierto, que cruzamos juntos ese puente.  Así que un año más, de todo corazón, os deseamos todo lo mejor en esta nueva, prometedora y desconocida orilla que llamamos 2016.

Jordi Foz

P. D.: Está científicamente demostrado que sí se puede empezar a estudiar inglés en un nuevo año, y también dejar de fumar(!). Lo de perder peso, ya lo hablamos en otra viñeta…

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