11250916_10205675528182149_1430058112866729514_nUna vez recogido el guante de Ane y aun habiendo cambiado “lo intentaré” por “lo haré“, inevitablemente ayer llegó el día 1 y seguramente, los primeros desengaños.

Los propósitos incluso cuando están bien declarados, suponen un esfuerzo adicional y no siempre somos capaces de cumplirlos.

El problema es que además del disgusto de no haber empezado bien, en muchas ocasiones nos sentimos mal por sentirnos mal; nos decimos frases como “no tengo derecho a sentirme mal” o “estar triste no sirve para nada” y yo no compro ninguna de las 2 afirmaciones.

Todo el mundo tiene derecho a sentirse como le da la gana ya que todas las emociones son legítimas. Por otra parte, esas emociones que tildamos de “negativas”, pueden ser muy eficaces.

Podemos estar tristes por no haber cumplido nuestro propósito postvacacional y hasta puede ser saludable; además de hacernos más humanos, nos enriquece y nos puede dar la pausa necesaria para redefinir lo que queremos con más garantías de éxito.

Así que toca sentir, reflexionar y volver a empezar. Hoy mismo puede ser un gran día para hacerlo 🙂

Oscar Garro

 

Anuncios