apartment-billy-wilder-01Como no podía ser menos, no existe unanimidad en la definición de Cultura Corporativa, concepto que algunos incluso consideran impreciso y poco gestionable.

Personalmente, me quedo, por original, clara e inteligible, con la que se atribuye al que fue CEO de IBM, Louis V. Gerstner“La cultura corporativa es lo que la gente hace cuando nadie está mirando”… Me parece sencillamente genial.

Porque implica los conceptos de “acción” (hacer y no quedarse en la mera declaración) y de “no premeditación”,  lo que sólo sucede cuando se actúa de manera innata, como consecuencia de una forma determinada de ser, propia y natural, sin que nuestras acciones sean diferentes en público o en privado.

Todos los equipos y organizaciones tienen una cultura propia y única, que vendría a ser lo mismo que la personalidad o el carácter en un individuo. Lo que sucede es que esa identidad puede mostrarse de manera más o menos explícita o implícita. Se fundamenta en valores; en un conjunto de valores y creencias,  declarados o no,  pero sí compartidos,  que impregnan el día a día de una organización. Y se concreta en comportamientos colectivos observables, en “la forma en la que se hacen aquí las cosas”… Por eso, por materializarse en conductas cotidianas, creemos que las culturas organizativas sí pueden crearse y sí pueden transformarse.

Y esa es la extraordinaria responsabilidad de los equipos de dirección: identificar esos valores (pocos y esenciales) en los que se quiere fundamentar las prácticas de una organización y, a continuación -¡casi nada!- actuar con ejemplaridad, que no es más (ni menos) que mostrar una coherencia inequívoca entre lo que decimos y lo que hacemos… o permitimos hacer.

En Vesper, nos gusta pensar que somos especialistas en acompañar a las organizaciones que se enfrentan a este complejo y apasionante reto, promoviendo la reflexión/acción sobre la propia cultura; con la absoluta seguridad de que cuando lo consiguen, se transforman en organizaciones mucho mejores, más eficientes, más cohesionadas, más resistentes, más competitivas y, sobre todo, mucho más humanas.

Jordi Foz

 

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