Pesar por el bien ajeno

celos1Me encanta esa definición para la envidia: pesar por el bien ajeno.

Cuánto sufrimos y cómo reaccionamos cuando vemos que a alguien le va muy bien o tiene éxito…y de qué poco nos sirve.

Hace unas semanas se celebraron los sorteos de la Lotería de Navidad y del Niño. A mi no me tocó…Bueno, también es verdad que no jugaba nada y así es más complicado ;-). De todas maneras, aún comprando muchos números, las probabilidades son escasas; de hecho, si lo pensáramos racionalmente, sería difícil que esta tradición se mantuviera.

La tradición, la cultura o la ilusión son algunas razones por las que se compra lotería. Sin embargo, antes del sorteo navideño, escuché otra que me gustó. Compramos lotería por envidia preventiva.

Sí, “contratamos” un seguro para que si toca en el trabajo, en el bar de la esquina o en nuestro comercio habitual, no nos quedemos comparativamente peor que las personas con las que nos relacionamos y para evitar sufrir viendo al otro celebrando una suerte que podría haber sido nuestra. Toma ya!

No seré yo el que quite la ilusión (al que la tenga), pero mi apuesta es mantener mi decisión de no jugar y alegrarme si a alguno que lo ha hecho, le toca.

Y para combatir una “emoción” tan poco productiva, propongo cambiar la envidia por una admiración genuina para aprender de las habilidades o del coraje que han permitido a otros conseguir sus sueños.

Oscar Garro

2 comentarios sobre “Pesar por el bien ajeno

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  1. Óscar, tengo una administración de lotería y me encanta tu viñeta. Siempre digo que lo que vendemos es ilusión y la esperanza de mejorar nuestra vida en lo que a la parte económica se refiere (que no es poco). Tengo muchas anécdotas sobre lo que hace la gente cuando la diosa Fortuna les da un pellizco. En cuanto a la envidia, estoy contigo. Es un fuerte motivo para la compra de cualquier cosa, desde un coche de alta gama (creo, que si no fuese por eso no se vendería ninguno), hasta toda la parafernalia que rodea la moda. Pero precisamente en la lotería de navidad más que la envidia lo que mueve a mis clientes es el ansia de compartir lo que compran : la ilusión. El intercambio de décimos entre grupos cerrados (familia, trabajo, coleguis del bar, etc.) es una señal sana de querer que nuestra tribu más cercana mejore también con nuestra propia suerte, si es que se logra.

  2. Gracias por leernos y por el acertado comentario, Magda.
    Vivimos tiempos en los que la ilusión no está muy presente así que me alegro de que la “repartas” y que la sientas entre tus clientes.
    Un abrazo.
    Oscar

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