Cito de memoria a Henri Bergson: “…le présent n’est que le passé mordant sur le futur” que, de ser fiel al texto original, sería algo así como: “el presente no es más que el pasado que muerde (que roe) al futuro”, o sea que nuestro presente es una mezcla de nuestra memoria del pasado y nuestra anticipación de un futuro que prevemos o imaginamos.

El pasado no podemos cambiarlo; es lo que ya fué; sin embargo el futuro podemos preverlo u optar por imaginarlo, por diseñarlo. Un futuro previsto nos permite rodar por la vida sin sorpresas, de acuerdo  con los datos del pasado y el presente. Sin embargo, un futuro imaginado, proyectado, deseado, propicia una vida con propósito, con tensión por conseguirlo, basada en esfuerzos y posibilidades distintos, y eso cambia nuestro presente.

Imaginar el futuro deseado, proyectarlo, y ponerse en acción para conseguirlo, no arregla nuestro pasado, pero cambia radicalmente nuestra relación con el presente. La visión  de futuro es la “mordida” de nuestro presente en nuestro futuro. Es bueno tener siempre una.

Araceli Cabezón de Diego

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