He disfrutado mucho viendo la serie de televisión sueca, BRON (El Puente). Es un thriller policíaco, protagonizado por una pareja de detectives, Saga Noren (sueca) y Martin Rhoden (danés), con dos personalidades muy diferentes: ella es una mujer totalmente orientada a la tarea y a los resultados, mientras que él valora más las relaciones y las emociones. La relación que van construyendo entre ellos es muy divertida, tierna y productiva.

Hay una escena (he intentado ofrecérosla con un link, pero los sistemas de protección la detectan y no permiten reproducirla), en la que uno de los colaboradores se acerca a explicarles que está barriendo un montón de información para dar con un lugar en el que probablemente está ubicada una persona secuestrada, a la que supuestamente le quedan pocas horas de vida. Saga, le mira con expresión de sorpresa e incredulidad mezclada con un punto de enfado, y le pregunta “¿Has venido a decirnos que estás trabajando?”. Imaginaros la cara que se le queda al colaborador que quería impresionarla, compartiendo lo compleja que estaba siendo su tarea.

Me recordó a la cantidad de tiempo que perdemos en las empresas, malgastando minutos y horas en reuniones, reportando lo que “estamos haciendo”, sin otro objetivo que justificarse y quedar bien. En lugar de tener conversaciones enfocadas a los resultados y a la toma de decisiones para conseguirlos.
Ane Agirre
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