Ciudades y otros hormigueros

roma ruinasEn el reciente viaje de Vesper a Roma, mientras disfrutábamos de su enorme belleza, venían a mi mente los versos de Baudelaire “fourmillante cité, cité pleine de rêves” (“hormigueante ciudad, ciudad llena de sueños”), y pensaba en todas las ciudades que hoy amamos y en las que vivimos; pensaba en los numerosos sedimentos culturales y estilísticos que contienen, pensaba en la cantidad de épocas históricas que han formado el tejido por el que hoy paseamos, pensaba en el peso de las ruinas y de lo que permanece en pié, pensaba en el impacto de las iniciativas individuales de genios y poderosos, pensaba en el fruto de  las razonadas planificaciones urbanas, pensaba en el resultado  de las miles de tendencias que han emergido sin más, pensaba en los intentos de planificación que no han conseguido configurar nada nuevo, pensaba en la traducción que hace cada uno de sus visitantes, pensaba en el alcance de todo ello para los sueños y deseos de los habitantes que en ellas nacen o se instalan, pensaba en la cantidad de turistas que las pueblan temporalmente hoy en día, en cómo las habitan y los desafíos que plantea su llegada masiva….

Y todo ello me llevaba a las organizaciones en las que hoy también trabajamos, vivimos y soñamos al menos un tercio de nuestra existencia llamada productiva. En la cantidad de capas que tiene su historia, en los sedimentos culturales que dejan los distintos líderes, adquisiciones, planes estratégicos y fusiones, en la posibilidad e imposibilidad de planificarlo todo, en la influencia de todas las personas que trabajan en ellas; y pensaba sobre todo en esos turistas que van a poblar las organizaciones de aquí a poco; en esa  cantidad de millennials que vendrán por unos pocos años a aprender, tras lo cual desaparecerán en busca de otras experiencias, en esos talentos que las habitarán hasta que otras organizaciones les ofrezcan algo mejor, en esos otros que volverán después de haberse ido y traerán lo mucho que han  aprendido fuera, en cómo convivirán las diferentes generaciones, en lo que buscarán esos nuevos trabajadores con una cartera de habilidades amplia y diversa que ellos tendrán que saber ofrecer y las organizaciones detectar y aprovechar, en cómo se articulará una cultura corporativa con todo eso, un mundo de valores compartido y estable, un propósito común que al mismo tiempo se nutra y alinee con propósitos individuales y efímeros…

… no sé cómo ocurrirá, pero me parece fascinante poder observarlo.

Araceli Cabezón de Diego

2 comentarios sobre “Ciudades y otros hormigueros

Agrega el tuyo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Sitio web ofrecido por WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: