Aquello que me dijiste…

Futbolistas infantiles consuelan a los desolados futbolistas de un equipo rival a los que acaban de ganar un partido.

Después de casi cuarenta años dedicado a la gestión de personas, he acumulado muchas más experiencias de las que soy capaz de recordar.

Desde que dejé esa apasionante profesión, coincido muy de vez en cuando con antiguos y entrañables compañeros y amigos y conversamos, sin prisa y con afecto, casi siempre del pasado compartido como parece que procede en estos casos.

Siempre, en algún momento del encuentro, hay alguien que deja caer la frase que titula este post: “¿Te acuerdas de aquello que me dijiste?”, a lo que debo responder invariablemente que no;   que lamentablemente no puedo recordar “aquello que le dije”

Cuando explican la situación a la que se refieren resulta ser que siempre están hablando de “intangibles” como emociones y sentimientos; de situaciones en las que escucharon o sintieron escuchar las palabras esperadas en el momento adecuado; es decir, están hablando de empatía.

Rememoran momentos en los que percibieron una muestra de confianza, de complicidad, de solidaridad, de escucha, de humanidad, de exclusividad, de que aquel tiempo era solo para ellos, de que “me importa lo que te pasa”

Y cada vez que sucede una de estas situaciones me provoca reflexiones parecidas. De una parte, un sentimiento de responsabilidad y de orgullo por haber merecido un espacio en el pasado de personas estimadas. De otra, la certeza de que nunca podremos saber de cuántos recuerdos, buenos o malos, hemos llegado a formar parte.

Por último, siempre me había quedado con las ganas de hacer, precisamente, lo que estoy haciendo ahora: compartir esta reflexión para recordarnos a todos la trascendencia de los impactos que podemos causar en las emociones y recuerdos de los otros. Todas las personas nos relacionamos constantemente con otras; todas emitimos y recibimos estímulos,  todas causamos y sentimos emociones. Y lo que para unas puede ser banal y rutinario, en otras puede provocar recuerdos indelebles que pasen a formar parte de la historia de sus vidas.

En cualquier caso, si de compartir experiencias se trata ( y para eso también nacieron las viñetas Vesper) la mía es, sin ninguna reserva, que la empatía sincera siempre funciona.

Jordi Foz

 

4 comentarios sobre “Aquello que me dijiste…

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  1. Como siempre es un placer leerte. Y siempre tan estimulante y positivo. Eres un crack, no cambies …
    Un fuerte abrazo

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