Conexión


“Me gusta el viento. No sé por qué, pero cuando camino contra el viento parece que me borra cosas. Quiero decir: cosas que quiero borrar” M. Benedetti

Ya llegan las semanas veraniegas de desconexión, de cambiar las rutinas, de tener más tiempo para pasear, dormir, leer, charlar, cocinar, comer, tomar el sol, nadar, contemplar, visitar, jugar, sorprenderse con algo nuevo o de ver a personas que sólo vemos en verano.

El otro día tuve la suerte de dar un paseo por la playa, en una tarde con muchísimo viento, de ese que hace difícil avanzar y que levanta mucha arena… y lo disfruté como una enana.

Ane Agirre

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Pincha en la foto para ver el trailer

Una de las películas de las que más he disfrutado recientemente ha sido “las vidas de Grace“, (Destin Cretton, 2013). Es de esas historias cuyos personajes llegan al corazón y de las que sin eludir la dureza de la realidad, destila esperanza y posibilidad. De esas que alimentan la confianza.

Grace es una chica joven que se dedica a educar en una casa de acogida de chavales adolescentes. Y lo hace muy bien porque sabe conectar con su propia vulnerabilidad y desde ahí puede conectar profundamente con otras personas. Y esa conexión genera un espacio mágico en el que cada persona puede encontrar las respuestas y vías de solución que necesita para afrontar sus miedos y dificultades, incluida ella misma.

Así que gracias a la conexión que hace con una de las chicas que llegan a la casa, ella da un paso adelante en su propio proceso de maduración y superación. Porque todos estamos en permanente proceso de crecimiento y es importante ser muy conscientes de ello si queremos estar conectados.

No suelo recomendar películas, pero con ésta me atrevo. ¡Que la disfrutéis!

Ane Agirre Romarate

Para el post del último viernes del año 2013, he elegido esta escena de Invictus, en la que Nelson Mandela, Madiba, ejerce de anfitrión recibiendo en su despacho a Françoise Pienaar, capitán del equipo de la selección de rugby de Sudáfrica. Recibe, abre, saluda, agradece, acoge, presenta, sirve, escucha, pregunta, se acerca, comparte e inspira. Me gusta.

Y la he elegido porque me apetecía compartir mi admiración y reconocimiento por todas las personas que asumen el rol de anfitriones y crean espacios de encuentro durante las fiestas navideñas. Ofrecen sus casas para la celebración, preparan la mesa e iluminan la estancia, ponen el termostato a 23 grados y compran y cocinan teniendo en cuenta las preferencias de quienes se van a sentar a la mesa. Según abren la puerta y dan la bienvenida con una sonrisa, entran en relación con los invitados y reciben con agradecimiento las aportaciones que traen. Durante las horas que comparten están atentas, de manera relajada, a sus necesidades, disfrutan de su compañía y comparten conversación, anécdotas y alegría. Y todos sabemos la labor que queda “después”.

Así que propongo un brindis por todas las anfitrionas y anfitriones,  por los veteranos y por los novatos, por las que lo hacen de manera natural y por las que se tienen que esforzar, por aquellos que “lo bordan” y por los que todavía estamos aprendiendo… Todas ellas contribuyen generosamente a crear momentos que merecen la pena.

Y otro brindis por el 2014. Lo recibiremos con los brazos abiertos, como buenos anfitriones.

Urte Barri On 

 Feliz Año Nuevo

Feliç Any Nou

Glaedelig Jul

Feliz Aninovo

Bonne  Année

Glückliches Neues Jahr

Happy New Year

Ane Agirre Romarate

El Rompido - Huelva. Agosto 2013

El Rompido – Huelva. Agosto 2013

Llevo una semana disfrutando y fotografiando la presencia de la Luna.

Una presencia inspiradora, auténtica… que ilumina y no deslumbra, que llena y deja espacio. Una presencia observadora, conectada con cada momento… que entiende lo que pasa y es capaz de acceder al conocimiento sobre cuál es el siguiente paso a dar. Una presencia que sabe estar y sabe moverse.

Un lujo.

Ane Aguirre

P.d.  Experimentaremos el concepto de presencia ligado al liderazgo, con Arawana Hayashi, en el seminario que organiza Emana, del 23 al 26 de septiembre, en Berriz-Bizkaia. Será otro lujo.


 

No sé en qué momento “los Vesper” decidimos – si es que llegamos a hacerlo – que nuestras viñetas nunca cerrarían por vacaciones;  ni en agosto ni en Navidad.

Y por lo tanto, tampoco puedo saber las razones de esa dudosa decisión … Pero desde este momento que es hoy, digamos que “in situ”, intentando escribir una viñeta en pleno mes de agosto, he de confesar que me encantan las acciones y las emociones que me provocan esa decisión que no estoy seguro de que llegáramos a tomar.

Lejos de suponer una servidumbre (aunque una sensación de “ligera” presión pueda rondar a veces), me parece un verdadero privilegio poder escribir para que te lea alguien que tiene interés en hacerlo, y por supuesto el mayor privilegio y el mayor orgullo es, precisamente,  que estéis ahí también en agosto, leyéndonos y siguiéndonos, con una fidelidad y un interés emocionantes.  Me parece que saber que se “está ahí” puede ser a veces muy valioso …

Así que esta viñeta “sólo” pretende daros las gracias y deciros que nos encanta, nos ilusiona y nos compromete mucho compartir cada semana nuestras reflexiones con vosotros (también en agosto) y que esta cita semanal es para nosotros como un hilo conductor, como una conexión deseada, querida, sólida, cómplice, estable;   imprescindible ya,  con nuestros amigos (conocidos o desconocidos) y que le da todo el sentido a muchas de las cosas que hacemos.

Jordi Foz

Me apeteció escribir sobre esta película porque es una historia sobre cómo la ayuda de los demás nos puede dar  el empuje necesario para hacernos con las riendas de nuestra vida. De hecho el título original de esta película, The Help, resulta más adecuado que el utilizado para la versión española.

Las protagonistas de esta historia viven sus celdas personales en la cárcel social que constituía el Mississippi de los años 50. Eugenia “Skeeter” Phelps, una joven blanca recién graduada en la Universidad, sueña con ser escritora, a pesar de que lo que se espera de ella es que encuentre un marido y una criada negra que cuide de su casa y sus futuros hijos. Una de estas criadas, será su contacto con un mundo diferente al suyo y una fuente de inspiración impagable para perseguir sus sueños.

Entre ambas se establece una relación de mutuo apoyo en sus esfuerzos por encontrar su lugar en el mundo. Se ayudan para pasar de ser víctimas de sus circunstancias a responsables y protagonistas absolutas de sus vidas y en ese proceso crean un círculo virtuoso que arrastra a las personas de su entorno.

El premio como mejor actriz secundaria para Octavia Spencer y la candidatura de Jessica Chastain demuestran  el excelente trabajo de las actrices: las que como Octavia interpretan a las criadas, son capaces de transmitir con una sola mirada toda la resignación y el sufrimiento que arrastran, pero también dignidad y determinación. Atención también a  Jessica, borda su  personaje de mujer vulnerable en busca del reconocimiento de los demás y a Sissy Spaceck, fabulosa en un papel secundario, que aporta un divertido toque humorístico.

Por otro lado, como retrato de una sociedad sometida a la segregación racial,  es un buen complemento de otra excelente película, Arde Mississippi,  aunque Criadas y Señoras se apoya más en los pequeños actos de violencia en el ámbito doméstico, de alguna manera más alienantes y opresivos, que en los actos públicos de violencia pública.

Yo no dejaría de verla…

Nerea Goikoetxea, Directora de Calidad de Tamoin

Hoy es día de Reyes, el día de los REGALOS. Esta semana pensaba que saber hacer buenos regalos es todo un arte y hoy me apetece reconocer y valorar la excelencia en este campo.

Vaya por delante que el simple acto de hacer un regalo a alguien tiene un gran valor, ya que supone dedicar tiempo, energía y dinero de uno para que la otra persona viva un momento especial. No conozco a nadie a quien no le guste recibir un regalo -estoy ignorando de manera consciente los regalos envenados, que también los hay-.  Normalmente se genera una respuesta de gratitud que dice “me alegra que te hayas acordado de mí”.

Algunos reyes magos se distinguen por una competencia adicional que tiene que ver con ser un buen observador, con conocer al otro, con ponerse en sus zapatos e intuir lo que puede hacerle ilusión… ¿qué se compraría si pudiera? ¿qué colores le sientan bien? ¿le gusta leer?  Hay reyes que  logran hacer el regalo desde lo que a la otra persona le gusta. En estos casos, el receptor suele devolver una sonrisa que dice: “qué bien me conoces”, “cómo sabes lo que me gusta”, “qué acierto”.

Y es posible distinguirse aún más, añadiendo a la dedicación y a la empatía una competencia adicional: la valentía. Son los reyes magos capaces de arriesgarse e ir más allá de lo que es obvio para el que recibe el regalo. No están seguros de acertar pero intuyen que pueden abrir una ventana de posibilidad, un reto interesante, ampliar el repertorio, añadir algo nuevo al otro… y van y se arriesgan. A mí me encantan, les devuelvo una mirada de admiración por haberse atrevido a equivocarse para enriquecer mi vida.

Y termino con un regalo. Es una cita extraída de la obra “Viaje a la India” de Waldemar Bonsels, que me gustó cuando la leí y hoy encaja muy bien: “El mejor regalo que puede ofrecernos una persona es su confianza en nuestras propias fuerzas”.

¡Feliz día de Reyes!

Ane Aguirre

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