Interpretaciones


papelitosLos brillantes eventos de innovación que organiza nuestro amigo Alfons Cornella  acostumbran a congregar perfiles muy variados: mundo corporativo, emprendimiento, academia, artes, tercer sector… Recuerdo que en uno de ellos –Re’09 -tras una mañana de intensa reflexión e información, llegado el momento del café, nos repartió unos papelitos y soltó esta bomba: “ahora cada uno que escriba en ese papel lo que es para él la felicidad”.

Hice lo que pude para tragar la bola en que se convirtió mi mini-palmera  y empecé a darle vueltas con gran pudor, intimidada por la intelligentzia reunida en la sala.  Al final compartió lo que habíamos producido todos.  Había definiciones filosóficas, otras que relacionaban la felicidad con aspectos más concretamente éticos; algunas apuntaban al contexto, otras la libraban a la subjetividad más absoluta y por supuesto, no faltaron las aportaciones neurofisiológicas.  Algunas de ellas: “la felicidad es un estado de conciencia“, “la felicidad tiene que ver con cómo nos hace sentir la virtud“, “la felicidad es equilibrio“…No recuerdo lo que hizo después con esa producción, pero si recuerdo la definición que más me interesó:

La felicidad es una interpretación de la realidad

Araceli Cabezón de Diego

if-you-are-not-too-long-quote

¿Cuántas veces desperdiciamos oportunidades o dañamos una relación por interpretar situaciones basándonos simplemente en expectativas no fundadas?

Bajo mi punto de vista, ser capaz de distinguir entre una expectativa y un compromiso supone una de las claves en los equipos para coordinar acciones de manera eficaz, mantener relaciones de calidad y “tejer” la confianza necesaria para obtener resultados extraordinarios.

En alguna ocasión hemos hablado de ello, pero hace poco leyendo una novela de amor y de espías (Operación Dulce de Ian McEwan),  descubrí otro “truco” para ampliar posibilidades en una relación. En un momento del apasionante relato, un pretendiente envía una carta a la protagonista, Serena Frome, y antes de despedirse, dice:

“…No se preocupe, si no he tenido noticias de usted y no la encuentro allí, no sacaré conclusiones precipitadas.”

Me suena a respeto, a generar más oportunidades, a dejar libertad para que el otro decida, a demostrar un interés real en una futura relación,…y a apostar por una paciencia que a veces puede ser eterna si lo que deseas merece la pena.

Oscar Garro

 

PostEl año pasado se cumplieron 40 años del estreno de la genial “Los caballeros de la mesa cuadrada” que, con el clásico humor inglés de Monty Python, dejó escenas imborrables para la historia del cine (el campesino anarquista, test de bruja, los que dicen “ni”, el puente de la muerte…).

De entre todas ellas, me quedo sin duda con la escena de la lucha del Rey Arturo con el Caballero Negro, un personaje con dos cualidades destacables, un ánimo inasequible al desaliento y una visión de la realidad realmente optimista. Es encomiable ver cómo va perdiendo cada una de sus extremidades sin perder un ápice de fe en su victoria y cómo va buscando nuevas formas de luchar ante cada nueva situación, sin perder de vista su misión.

Al margen de lo jocoso de la escena, me llevo dos cosas. Lo importante que es reinventarse a medida que las circunstancias van cambiando y que cada uno vivimos nuestra propia realidad.  Un hecho objetivo como es la pérdida de un brazo, para el Rey Arturo significa el final de un combate con una victoria y para el Caballero Negro es sólo una herida superficial.

En nuestras manos queda ser conscientes de que nuestra realidad es sólo una interpretación y que deberemos reinventarnos para, con esa percepción, alcanzar los objetivos deseados.

Víctor García Asensio

africa3

The True Size of África del proyecto “Immappancy”, insuficiente conocimiento geográfico de Kai Krause en el Museo Guggenheim de Bilbao (exposición #makingafrica)

Oscar Garro

 

 

20140516_122055

«los ojos de la naturaleza, los ojos del pasado y del tiempo presente, miran igual que tú… La vida tiene más ojos que yo, aunque cambie de sitio y multiplique mi visión sobre ella» Agustín Ibarrola (Vesper, 16 de mayo de 2014)

 

El pasado viernes aprovechamos unas jornadas Vesper para hacer una visita al Bosque de Oma. Un estupendo paseo que culmina en un escenario inmejorable en el que se disfruta observando…y siendo observado.

Como buenos profesionales, llevamos la visita preparada con una guía en la que se localizaban los puntos de observación para que el visitante se sitúe y contemple las distintas perspectivas de los troncos pintados.  Tardamos muy poco en “competir” intentando adivinar los títulos de las obras de Agustín Ibarrola. Y digo intentar porque a pesar de la destreza de Araceli, en muy pocas ocasiones acertamos.

En el camino de vuelta Jordi y yo comentamos que también hubiera sido interesante hacer el recorrido sin la “presión” de la guía; simplemente mirando y pensando lo que a ti te dice cada perspectiva. Y es que, en realidad, cada uno y en cada momento somos capaces de construir nuevas interpretaciones de todo lo que observamos.

Me sirvió para recordar lo importante que es “ir por la vida” sin interpretaciones definitivas (oxímoron) porque tu mundo y tus posibilidades se amplían con la misma magia que se multiplican las obras de Ibarrola dependiendo desde dónde, cuándo y con quién las observes.

Oscar Garro

20140127_215800

Oscar Garro

Vesper cocktailCada vez que recibo puntualmente los post de Vesper los viernes trato de adivinar el mensaje por el título. Algunos revelan más que otros, pero en todos los casos esa dinámica produce en mí un efecto positivo y otro negativo. Por un lado estimula mi imaginación pero por otro distorsiona la comunicación al comparar lo que me espero con lo que me encuentro, no dejando mi mente en blanco para recibir claro el mensaje.

Juntando estas dos ideas, el título del último post de cine (V.O.S.) me sugería precisamente todo lo que nos perdemos cuando vemos una película doblada. Esa pérdida viene producida principalmente por dos aspectos: la traducción y la interpretación del doblador.

Adicionalmente, el hecho de que haya muchos más actores que dobladores, hace que seamos capaces de reconocer voces que se les han puesto a otros personajes. La última sorpresa desagradable en este sentido fue viendo en castellano el primer capítulo de “Generation Kill”, una mini serie dedicada a la invasión de Bagdag en 2003 en la que sus protagonistas tenían las voces de Walt (Breaking Bad), Howard Wolowitz (The Big Bang Theory) y Marshall (Cómo conocí a vuestra madre). Ver un drama con las voces de dos personajes de comedia impidió que pudiese meterme en la historia.

Cuando algo nos interesa o es importante de verdad, debemos ir a la fuente, no dejando que nos traduzcan lo que otros dicen y escucharlo directamente, sin interpretaciones adicionales, tratando de eliminar todo el ruido posible en la comunicación.

¿Sabéis de cuantas formas ha sido traducida la forma de preparar nuestro querido Vesper en las diferentes películas de James Bond? Pinchad aquí para comprobarlo.

Víctor García

Página siguiente »