Miradas


Este mapamundi no está al revés. Es lo que se llama un mapa “upside down” y es, al parecer, muy habitual en Australia y Nueva Zelanda. Simplemente, está visto desde una perspectiva tan legítima como distinta a la que estamos acostumbrados en los esquemas mentales eurocéntricos. Se trata, pues,  del mismo objeto, pero bajo una mirada diferente, que tan extraña puede resultar para nosotros como para ellos la nuestra.

La gente que mira o piensa distinto a nosotros, normalmente, … tampoco “está al revés”. Nuestros colaboradores, jefes, amigos, hijos, padres, parejas, profesores, alumnos… no están al revés, ni piensan “raro”, necesariamente, cuando ven las cosas desde perspectivas diferentes a la nuestra.

El hecho de asumir este principio básico sobre la diversidad de formas de mirar, no supone tener que aceptar de entrada los planteamientos ajenos;  ni garantiza acuerdos ni siquiera conversaciones productivas. Pero sí me parece una muestra “obligatoria” de respeto al otro y también condición necesaria para promover la comunicación leal y sincera y esa conexión e “inversión en conversaciones” que citaba Ane en su anterior viñeta.

Jordi Foz

 

miradas2Cuenta Lévy Strauss una deliciosa anécdota protagonizada por uno de los antropólogos más interesantes de todos los tiempos: Franz Boas. Parece   que este alemán empapado de Hegel, emigró a Estados Unidos, donde comenzó a investigar a las poblaciones indias de la Columbia Británica a las que dedicó buena parte de su vida, lo que le ganó el título de gran padre de la antropología cultural norteamericana.

La excelente relación generada con ellos  le llevó a invitar a  sus informantes indígenas a visitarle en Nueva York. Esta vez les vería fuera de su contexto, en el suyo propio, en la meca de la civilización occidental, en la gran manzana. Se preguntaba qué les sorprendería más: los coches, los altos edificios, los escaparates, las calles llenas de gente yendo y viniendo sin parar……

La primera vez que les recibió tuvo ocasión de saberlo: nada de eso pareció impresionarles. Su aparente  indiferencia, que les presentaba a ojos de los locales como tipos acostumbrados a la gran ciudad, sólo quedó interrumpida por  lo que de verdad atrajo su atención, lo que les fascinó, lo que examinaron con asombro y minuciosidad:  las bolas de bronce que coronaban los arranques  de  escalera  de los edificios que les había hecho visitar.

Resulta fácil pensar que, al tratarse de otras etnias, otras culturas, otras geografías, las personas tienen ojos muy distintos. Pero también eso ocurre con el vecino de al lado, con la amiga, con el familiar, con la jefa….Cada uno ve el mundo con sus ojos y encuentra en él cosas distintas.

Araceli Cabezón de Diego

 

ProhibicionesEsta es la taquilla de un teatro en una ciudad de Estados Unidos: un aviso gráfico de prohibición claramente visible y otro escrito que prohibe fumar, justo debajo del anterior (pero que no se aprecia en la fotografía). ¿Sorprendente? Para mi sí lo era y por eso lo fotografié, pero es evidente que no suponía nada extraño para los habituales del lugar…

Aparentemente vemos las mismas cosas pero las interpretamos o valoramos de distinta manera. Parece claro, entonces, que lo que cambia es, precisamente, la mirada. Esa forma única y personal de mirar de cada uno que es el complejo resultado, entre muchas otras cosas, de nuestras experiencias, inquietudes, intereses, prioridades, valores, conocimientos, creencias… Por eso, seguramente, el concepto de “normalidad” es algo tan …”humano”, como subjetivo y  discutible.

Jordi Foz