Perspectivas


Este mapamundi no está al revés. Es lo que se llama un mapa “upside down” y es, al parecer, muy habitual en Australia y Nueva Zelanda. Simplemente, está visto desde una perspectiva tan legítima como distinta a la que estamos acostumbrados en los esquemas mentales eurocéntricos. Se trata, pues,  del mismo objeto, pero bajo una mirada diferente, que tan extraña puede resultar para nosotros como para ellos la nuestra.

La gente que mira o piensa distinto a nosotros, normalmente, … tampoco “está al revés”. Nuestros colaboradores, jefes, amigos, hijos, padres, parejas, profesores, alumnos… no están al revés, ni piensan “raro”, necesariamente, cuando ven las cosas desde perspectivas diferentes a la nuestra.

El hecho de asumir este principio básico sobre la diversidad de formas de mirar, no supone tener que aceptar de entrada los planteamientos ajenos;  ni garantiza acuerdos ni siquiera conversaciones productivas. Pero sí me parece una muestra “obligatoria” de respeto al otro y también condición necesaria para promover la comunicación leal y sincera y esa conexión e “inversión en conversaciones” que citaba Ane en su anterior viñeta.

Jordi Foz

 

Desde la frontera

Discurso de José Luis Sampedro en su ingreso en la RAE

Los paseos de fin de semana con Almudena suelen dar mucho juego. Los pasos y las palabras van a nuestro ritmo (los que nos conocéis lo podéis escuchar perfectamente).

Este domingo estuvimos hablando de lo difícil que es ocupar los “espacios fronterizos”, esos que están en la mitad, ni aquí ni allí. Empezamos hablando del tema a raíz de lo difícil que es encontrar fondos para investigación que no se puedan clasificar perfectamente en un área de conocimiento predefinido. O investigas en esta área o en esta otra,  ¿y si precisamente quiero investigar qué hay en el lugar en el que esas áreas se encuentran o en el lugar en el que se separan?

Y fuimos repasando otros casos de zonas fronterizas que sería interesante explorar y ocupar: las que están entre las distintas áreas y perspectivas dentro la empresa, entre lo público y lo privado, entre la razón y la emoción, entre la empresa y la universidad, entre distintas generaciones, entre los territorios masculinos y femeninos…

Y es difícil porque estamos más diseñados, en general, para vivir cómodamente en los centros, allí donde el territorio es conocido y sus habitantes homogéneos, donde sólo se habla una lengua que dominamos. Quienes se atreven a vivir en la frontera pueden pagar el precio de no sentirse parte de ningún lado. También pueden disfrutar del privilegio de construir y tender puentes que merezcan la pena.

Ane Agirre

 

Loreak_Flores-119305517-largeMaría Guerra, crítica de cine de la Cadena Ser, intentaba acertar con la pronunciación correcta del título de la película “Loreak“, una de las agradables sorpresas del reciente Zinemaldi. Durante la semana, cuando pasaba revista a las novedades del Festival, cada vez que mencionaba la palabra “loreak” la acentuaba de una manera diferente, …y podría haber acertado siempre.

Porque en euskera una misma palabra puede tener más de un acento en función del significado y del contexto, siendo la unidad de acentuación la secuencia de palabras y no la palabra aisladamente considerada. 

Y me acordé de ciertos desencuentros y conflictos que vivimos porque nos enfocamos demasiado en lo concretoolvidando la posibilidad de usar una “mirada de pájaro” que nos aportaría más perspectiva, más flexibilidad y por tanto mayores posibilidades de llegar a consensos con menos sufrimiento.   Esa mirada desenfocada,  quizá nos permita ver oportunidades en una “consulta”, crecimiento en un desencuentro o múltiples colores en un campo donde antes solamente veíamos espinas.

Oscar Garro

ProhibicionesEsta es la taquilla de un teatro en una ciudad de Estados Unidos: un aviso gráfico de prohibición claramente visible y otro escrito que prohibe fumar, justo debajo del anterior (pero que no se aprecia en la fotografía). ¿Sorprendente? Para mi sí lo era y por eso lo fotografié, pero es evidente que no suponía nada extraño para los habituales del lugar…

Aparentemente vemos las mismas cosas pero las interpretamos o valoramos de distinta manera. Parece claro, entonces, que lo que cambia es, precisamente, la mirada. Esa forma única y personal de mirar de cada uno que es el complejo resultado, entre muchas otras cosas, de nuestras experiencias, inquietudes, intereses, prioridades, valores, conocimientos, creencias… Por eso, seguramente, el concepto de “normalidad” es algo tan …”humano”, como subjetivo y  discutible.

Jordi Foz

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«los ojos de la naturaleza, los ojos del pasado y del tiempo presente, miran igual que tú… La vida tiene más ojos que yo, aunque cambie de sitio y multiplique mi visión sobre ella» Agustín Ibarrola (Vesper, 16 de mayo de 2014)

 

El pasado viernes aprovechamos unas jornadas Vesper para hacer una visita al Bosque de Oma. Un estupendo paseo que culmina en un escenario inmejorable en el que se disfruta observando…y siendo observado.

Como buenos profesionales, llevamos la visita preparada con una guía en la que se localizaban los puntos de observación para que el visitante se sitúe y contemple las distintas perspectivas de los troncos pintados.  Tardamos muy poco en “competir” intentando adivinar los títulos de las obras de Agustín Ibarrola. Y digo intentar porque a pesar de la destreza de Araceli, en muy pocas ocasiones acertamos.

En el camino de vuelta Jordi y yo comentamos que también hubiera sido interesante hacer el recorrido sin la “presión” de la guía; simplemente mirando y pensando lo que a ti te dice cada perspectiva. Y es que, en realidad, cada uno y en cada momento somos capaces de construir nuevas interpretaciones de todo lo que observamos.

Me sirvió para recordar lo importante que es “ir por la vida” sin interpretaciones definitivas (oxímoron) porque tu mundo y tus posibilidades se amplían con la misma magia que se multiplican las obras de Ibarrola dependiendo desde dónde, cuándo y con quién las observes.

Oscar Garro

Dibujo de Asier Gallastegi

Dibujo de Asier Gallastegi

Ane Aguirre

Foto de parte de un cuadro que nos encontramos en Ganpati Guest House en Varanasi (India)

Hace unos meses, una amiga me mostró este proyecto y este lema: I´mperfect.

Este martes un amante del golf me regaló y recomendó un libro titulado “El Golf no es el juego de la perfección

Y ayer me reencontré con esta leyenda japonesa:

En un antiguo monasterio el monje jardinero llevaba varias semanas preocupado. Había anunciado su visita el abad de otro cenobio cuyo jardín era reputadísimo, e importaba no desmerecer ante sus ojos. Para eso el monje venía perfeccionando el pequeño microcosmos de su jardín, repasando las ondas de arena finísima que representaban el océano, tallando el boj delimitador, aclarando el musgo y los líquenes que envejecían la roca central, símbolo de la montaña sustentadora del cielo. La víspera de la anunciada visita su propio abad acudió a felicitarle, pero el monje se sentía inquieto ante su jardín: algo faltaba. De pronto tuvo una inspiración. Se acercó al cerezo que descollaba entre los arbustos y sacudiéndolo con cuidado logró desprender de una rama la primera hoja del otoño. La hoja osciló despacio en su caída y se convirtió en una mancha amarillenta sobre el verdor impoluto del césped. El monje sonrió: el jardín perfecto quedaba completado con la imperfección. Ahora sí representaba el cosmos.

… y me acordé de la cantidad de ocasiones en las que en procesos de coaching sale a relucir la búsqueda de la perfección como un freno para aprender, para arriesgar y para disfrutar del camino.

Ane Aguirre

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