Propósitos


arco irisViejos, jóvenes, medianas, guapas, feos, guapitos, ricos, pobres, foráneas, locales, pijos, chonis, casposas, listas, limitados, ejecutivas, funcionarios, albañiles, obreras, urbanos, rurales, exhibicionistas, moderados, elegantes, groserillos, blancas, asiáticos, negros, fuerzas de seguridad de todos los àmbitos, servicios de inteligencia, medios de comunicación conservadores, progres, populistas, liberales,  cuerpos  voluntarios, cuerpo de bomberos,  autoridades y políticos de la comunidad, del estado, del ayuntamiento, servicios sanitarios, de mantenimiento, de logística,  los que se lo creen de verdad, los que buscan la foto, los que no tienen más remedio….todos ellos han aparcado sus enfrentamientos, sus diferencias, sus rencillas sociales durante unos días en Madrid porque tenían un propósito común: celebrar la diversidad de género y proclamar el derecho a vivir cada modalidad como a uno le venga en gana en el día del “World Pride“. (más…)

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dumbo5He tenido un agosto “de cine”. He disfrutado de dos lujos combinados, el lujo de tener tiempo y el de contar con un “recomendador” que conoce mis gustos y acierta de lleno en las sugerencias.  

Y os traigo una de las que más he disfrutado, “Brooklyn“, una película irlandesa de 2015, dirigida por John Crowley y protagonizada maravillosamente por Saoirse Ronan, que narra la historia de una joven irlandesa que emigra a Nueva York. La he elegido porque he vuelto a cruzar el charco y porque teníamos otro post escrito por Jordi sobre el puente de Brooklyn y me ha apetecido recordarlo.

Rescato la escena en la que la protagonista dice “lo intentaré” y su jefa le reta a reformular su compromiso quitanto el verbo “intentar” y sustituyéndolo por “lo haré y punto“. Ahora que termina el verano y empieza un nuevo curso que nos lleva a plantearnos nuevos propósitos, os invito a elegir uno de ellos, y sustituir el “voy a intentar hacer” por un “voy a hacer”. Parece un cambio sin importancia, pero genera una emoción y una determinación totalmente distinta. Probad y veréis. 
Ane Agirre

TokioLa definiría como un “cuento delicioso”. El arte de la elaboración de la pasta de judías, ingrediente indispensable en el dorayaki, uno de los pasteles clásicos japoneses, le sirve a la directora, Naomi Kawase de hilo conductor para ofrecernos un relato íntimo, pausado y delicado.

Sentaro es el humilde dueño de una panadería especializada en hacer dorayakis que se encuentra con Tokue, una amable y dulce anciana. Tienen en común, con otro tercer personaje, vidas que supuran melancolía y soledad. Nos emocionan con su fragilidad y nos reconfortan.

Es un relato con muchas lecturas. La relación con la naturaleza, el presente, la aceptación de la muerte, la integración del diferente, el valor de las tradiciones…

Y yo elijo el mensaje de “dar sentido”. Y recuerdo las palabras de Josep María Esquirol, “hay una especie de gozo implícito en hacer bien las cosas”. Porque es en la cotidianeidad, en nuestros gestos con los que nos rodeamos, donde podemos encontrar mucho sentido a nuestros actos. Y en definitiva, encontrar sentido a nuestra vida.

Disfrutad de la película y no os perdáis la última escena. Os invito a “escuchar” la corporalidad, emoción y expresión de Sentaro y después, a hacerlo con la vuestra 😉

Teresa Aranguren

ErroresEn esta época del año la mayoría de nosotros solemos hacer algún (buen) propósito de cambio. Siempre he pensado que tener intenciones y proyectos de cambio es como una declaración de confianza en el futuro, una manera de creer en él y de hacerlo realidad.  Si no fuera así no haríamos planes, ni tendríamos ilusiones, ni sería posible imaginar “un futuro deseado”.

Mi propósito para este año es el de “trabajar” activamente mi capacidad de aprender de los errores. Ya sé que casi todos somos capaces de aprender de ellos aun sin pretenderlo: a eso le llamamos experiencia. Pero precisamente una experiencia reciente sobre las consecuencias de uno de mis más absurdos y pueriles errores, me ha llevado a la idea de profundizar en ese aprendizaje con mucha más consciencia y mucha más consistencia.

Creo que vivimos tiempos de demasiado miedo y demasiada intolerancia al error y que desarrollar esa capacidad de asumirlos y de reflexionar sobre ellos, además de suponer un buen ejercicio de humildad, nos puede hacer personas más sabias, más humanas, más naturales, razonables y maduras…

Además, miro a mi alrededor y me parece que, como siempre, o quizá más que nunca,  la baja autoestima sigue haciendo estragos. Y quiero creer que si conseguimos aceptarlos mejor y aprender más de nuestros inevitables errores, conseguiremos también mirarnos de forma menos rigurosa y más equilibrada y conocernos y aceptarnos mucho mejor… incluso aunque seamos incapaces de cumplir nuestros buenos propósitos de cada año!

Todo el equipo de Vesper os deseamos a nuestros amigos, lectores y seguidores, un ¡Feliz 2014 lleno de futuro y de buenos propósitos!

Jordi Foz