Ayer estuvimos en la inauguración del “Institute of next” en Barcelona. Este nuevo espacio, diseñado por nuestros amigos Mónica Alonso y Alfons Cornella, tiene como misión reunir a personas y equipos para transformar ideas en iniciativas reales a través de metodologías y herramientas únicas. A time to define the future.

Conociendo las iniciativas que han puesto en marcha en su larga trayectoria y escuchando la pasión con la que transmiten lo que quieren conseguir, estamos convencidos de que pasar por este espacio, supondrá un estímulo para visualizar el futuro y empezar a caminar hacia “lo siguiente” (*).

Solamente hemos probado un pequeño aperitivo y estamos deseando degustar el menú completo. Hasta entonces, ahí estaremos, como dice Fito, lo más lejos a vuestro lado…Suerte!

Oscar Garro

(*):  ¿conocéis a alguien que esté afectado por el virus “no, lo siguiente“? Está muy extendido y no se sabe a ciencia cierta cómo se ha propagado tan rápido y entre tanta población. Mientras se encuentra una solución, ha aparecido este antídoto en forma de cuenta de twitter que propone una cruzada “antisiguientista” 🙂

 

 

papelitosLos brillantes eventos de innovación que organiza nuestro amigo Alfons Cornella  acostumbran a congregar perfiles muy variados: mundo corporativo, emprendimiento, academia, artes, tercer sector… Recuerdo que en uno de ellos –Re’09 -tras una mañana de intensa reflexión e información, llegado el momento del café, nos repartió unos papelitos y soltó esta bomba: “ahora cada uno que escriba en ese papel lo que es para él la felicidad”.

Hice lo que pude para tragar la bola en que se convirtió mi mini-palmera  y empecé a darle vueltas con gran pudor, intimidada por la intelligentzia reunida en la sala.  Al final compartió lo que habíamos producido todos.  Había definiciones filosóficas, otras que relacionaban la felicidad con aspectos más concretamente éticos; algunas apuntaban al contexto, otras la libraban a la subjetividad más absoluta y por supuesto, no faltaron las aportaciones neurofisiológicas.  Algunas de ellas: “la felicidad es un estado de conciencia“, “la felicidad tiene que ver con cómo nos hace sentir la virtud“, “la felicidad es equilibrio“…No recuerdo lo que hizo después con esa producción, pero si recuerdo la definición que más me interesó:

La felicidad es una interpretación de la realidad

Araceli Cabezón de Diego

colaboraciónCada día encuentro nuevas similitudes entre el mundo empresarial y el mundo educativo. Mientras que en entornos empresariales hablamos de colaboración, trabajo en equipo, co-working, co-creación, co-diseño etc., en el mundo educativo encontramos términos como co-aprendizaje, co-educación, aprendizaje colaborativo, aprendizaje cooperativo, comunidades de aprendizaje, etc. No son conceptos sinónimos, ni mucho menos, pero todos ellos tienen en común el hecho de colaborar para aprender, de aprender con otros. La educación es un fenómeno social y por tanto vamos dejando atrás su enfoque exclusivamente individual.

Casi todos estos términos de colaboración tienen que ver con experiencias intra-aula, metodologías aplicadas para el aprendizaje de los alumnos. Lo que resulta más difícil encontrar son experiencias de co-aprendizaje entre los docentes. Aprender “de” y “con” otros profesionales.

Sigue habiendo muchos “librillos”, aulas estanco con puertas cerradas a otros ojos. Y con ello, lo único que sucede es que desaprovechamos oportunidades de crecer, de hacerlo mejor, de probar otras formas, otros recursos, otras metodologías. De ser mejores docentes, en definitiva.

Como señala Alfons Cornella en su reflexión “30 ideas para el 2030”, la capacidad de las organizaciones para colaborar tiene mucho que ver con el tipo de personas que las integran.  Y es difícil introducir la cultura de la colaboración en las empresas cuando ni tan siquiera se nos enseña a colaborar durante nuestra formación como profesionales.

Añade que el problema básico de la colaboración es el incentivo. A la pregunta de “por qué debería colaborar”, la respuesta sintética y precisa que nos propone es: “mirando el futuro que viene, no tendrás otro remedio”.

Compartamos “librillos”. Y cuanto antes mejor.

Teresa Aranguren.