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Esta semana hemos facilitado una sesión con varios equipos con el objetivo de impulsar sus dinámicas de colaboración. Hablamos de una apuesta por la confianza, la comunicación efectiva y la creatividad pero antes de empezar a practicar, dejamos un hueco para compartir lo que consideramos clave para coordinar acciones con otros: saber hacer peticiones y ofertas.

Fácil, ¿verdad? Sin embargo, en muchas ocasiones nos cuesta pedir porque ese “acto” nos coloca en una posición de vulnerabilidad ante los otros y nos cuesta ofrecer porque nos cuesta identificar y reconocer lo que valemos o tenemos. Por tanto, o nadie se entera que “estamos medio vacíos” o no podemos ser una posibilidad para otros, con nuestro “vaso medio lleno”.

No existen fórmulas mágicas aunque a veces basta con dedicar un tiempo a pensar qué necesitamos o qué podemos ofrecer, comunicarlo claramente, establecer una fecha de cumplimiento y escuchar un “sí”. Si cerramos el proceso, ya tenemos un compromiso.

Bueno, en realidad habremos cerrado un proceso y se abrirá otro: el del cumplimiento. Pero esa es otra historia…

Oscar Garro

colaboraciónCada día encuentro nuevas similitudes entre el mundo empresarial y el mundo educativo. Mientras que en entornos empresariales hablamos de colaboración, trabajo en equipo, co-working, co-creación, co-diseño etc., en el mundo educativo encontramos términos como co-aprendizaje, co-educación, aprendizaje colaborativo, aprendizaje cooperativo, comunidades de aprendizaje, etc. No son conceptos sinónimos, ni mucho menos, pero todos ellos tienen en común el hecho de colaborar para aprender, de aprender con otros. La educación es un fenómeno social y por tanto vamos dejando atrás su enfoque exclusivamente individual.

Casi todos estos términos de colaboración tienen que ver con experiencias intra-aula, metodologías aplicadas para el aprendizaje de los alumnos. Lo que resulta más difícil encontrar son experiencias de co-aprendizaje entre los docentes. Aprender “de” y “con” otros profesionales.

Sigue habiendo muchos “librillos”, aulas estanco con puertas cerradas a otros ojos. Y con ello, lo único que sucede es que desaprovechamos oportunidades de crecer, de hacerlo mejor, de probar otras formas, otros recursos, otras metodologías. De ser mejores docentes, en definitiva.

Como señala Alfons Cornella en su reflexión “30 ideas para el 2030”, la capacidad de las organizaciones para colaborar tiene mucho que ver con el tipo de personas que las integran.  Y es difícil introducir la cultura de la colaboración en las empresas cuando ni tan siquiera se nos enseña a colaborar durante nuestra formación como profesionales.

Añade que el problema básico de la colaboración es el incentivo. A la pregunta de “por qué debería colaborar”, la respuesta sintética y precisa que nos propone es: “mirando el futuro que viene, no tendrás otro remedio”.

Compartamos “librillos”. Y cuanto antes mejor.

Teresa Aranguren.

paleta de coloresSupongo que ésta fue una de las preguntas que se formuló Yaacov Hecht y que originó su proyecto Education Cities. Es un programa educativo en el que, por un lado, tratan de identificar las habilidades individuales de cada estudiante, para fortalecerlas y desarrollarlas.

Por otro, entienden que el aprendizaje sucede dentro y fuera del aula y que las ciudades disponen de recursos educativos que no están aprovechándose para tal fin. La unión de las necesidades individuales junto con las necesidades de su propia ciudad, implica la colaboración de agentes educativos, institucionales y políticos y por tanto, la colaboración se convierte en clave esencial de este proyecto.

Declaran que uno de sus propósitos es desarrollar el arte de la colaboración en el aula, en la escuela, en el ámbito municipal y nacional. Ahí es nada. Las ciudades de Bat-Yam y Mitzpe Ramon en Israel son algunos de sus exponentes y cuyos aprendizajes están transfiriendo a otras ciudades de nuestro entorno europeo.

Es un proyecto muy interesante, con finalidades y programas similares en todos los continentes, del que seguro volveré a escribir. Hoy destaco la idea de la ‘Mezcla de Colores’. Yaacov afirma que para crear algo nuevo, hay que mezclar diversos colores. Centrarse sólo en la educación dejará el sistema en condiciones similares a las actuales, o a lo sumo, causará un cambio limitado. Del mismo modo, centrándonos en el empleo por sí solo, conseguiremos soluciones que son similares a las existentes. ‘Mezcla de colores’ significa ver la ciudad como una unidad orgánica, capaz de alcanzar soluciones innovadoras, lo que sería imposible de obtener con ‘un solo color’ ”.

Las Ciudades Educadoras utilizan toda la paleta de colores para crear algo nuevo significativo. Muy sugerente ¿no?.

Teresa Aranguren.