12-things

Unos minutos de reflexión… ¿Con cuántas de estas frases estás de acuerdo? ¿Con cuál te quedarías si tuvieras que elegir solo una?

El pasado no se puede cambiar. Las opiniones no definen tu realidad. El viaje de cada uno es diferente. Las cosas siempre mejoran con el tiempo. Tus juicios muestran tu carácter. Pensar demasiado te llevará a la tristeza. La felicidad se encuentra en el interior. Los pensamientos positivos crean cosas positivas. La sonrisa es contagiosa. La amabilidad es gratis. Sólo fallas si renuncias. Se recoge aquello que se siembra.

Jordi Foz

Jumeirah-Beach-Hotel-360-logoHace ya más de un año tuvimos la ocasión de escuchar en la Deusto Business School, una conferencia de Henrik Skovby, gracias a la invitación de B+I Strategy, en el evento de presentación de su libro.

Fue muy interesante. Presentó algunos datos que en teoría “ya sabíamos” (o deberíamos saber), pero que en la práctica “es como si no supiéramos”.

Nos recordó que el 75% del crecimiento mundial está en los mercados emergentes, destacó el papel de África como continente en crecimiento, nos dio el dato de que Beijin invierte más en I+D que Dinamarca, y que la educación en Asia no para de crecer en cantidad y en calidad. Nos preguntó en qué medida los perfiles universitarios europeos son “globales”, no sólo en el conocimiento de idiomas extranjeros (aspecto básico para moverse por el mundo), sino también en visión y experiencias vitales y de trabajo en otros países. Todavía me parece “oír” el silencio de la sala. Fue demoledor.

Aportó también algunos consejos para las empresas, que necesitan rediseñar sus modelos de negocio y también para los gobiernos, que necesitan repensarse como corporaciones multinacionales capaces de atraer “talento”.

Y también insistió en algo que supuestamente sabemos. O invertimos individualmente y como sociedad en una educación de calidad, o perderemos competitividad a ritmos que no podemos imaginar.

Después de un año, tengo la sensación de que el panorama ha cambiado poco…

Menos mal que hay cosas que se repiten y siguen siendo un regalo. El próximo 12 de abril B+I presenta su nuevo libro y allí estaremos. Seguro que nos llevamos algo más que un ejemplar 🙂

Ane Agirre

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Jaume Plensa at Yorkshire Sculpture Park (2011)

A lo largo de estos años dedicados a entender cómo funcionan y se desarrollan las organizaciones, nos hemos encontrado con múltiples definiciones de lo que llamamos “liderazgo”.

¿Qué os parece ésta? Es una frase del escultor Jaume Plensa (Barcelona, 1955), extraída de un artículo sobre su obra publicado en la revista ArtElle que me envió una amiga.

Hay obras que poseen la capacidad de hacer hermoso lo que tienen alrededor. Como las personas que cuando están en un grupo hacen que todo el grupo sea mejor. Muchos disfrutamos la suerte de conocer alguien así.

Ane Agirre

 

 

La semana pasada y también en anteriores viñetasVoluntariado, hemos comentado uno de los  retos de liderazgo más importantes de nuestras empresas: la capacidad de detectar el talento, y de crear condiciones para su desarrollo.

Pues bien, existen espacios privilegiados, viveros de talento, impulsores del desarrollo profesional muy potentes: las organizaciones de trabajo voluntario. Las grandes empresas con frecuencia tienen las suyas propias, o apoyan con recursos dinerarios y humanos a organizaciones conocidas. Miles de artículos animan a las empresas a prestar o regalar el talento de sus empleados a este tipo de organizaciones. En el caso de España, también es frecuente que las empresas conciban el voluntariado como un espacio amable para aprovechar la experiencia de sus empleados prejubilados. Y eso está muy bien, pero a su vez estos espacios de trabajo pueden devolver a las empresas otro regalo: la ocasión de ensayar talentos, de desarrollarlos. Algunas empresas ya envían a sus empleados a desarrollarse allí. Pero  además las ONG’s pueden ser también caladeros donde ir a ojear, a buscar talento ya hecho.

El trabajo voluntario es una de las fuentes más potentes de desarrollo de habilidades profesionales, y sólo por dos razones: se hace porque se quiere hacer, y se hace con una finalidad clara. Se trabaja por compromiso personal, no por imposición; los resultados no ponen en juego el bonus, luego se puede arriesgar con soluciones innovadoras para mejorar el único resultado que se busca: el impacto final; la jerarquía se experimenta más como necesidad organizativa que como desigualdad autoritaria. El trabajo voluntario brinda  la ocasión para ensayar habilidades nuevas, de probar con lo que a uno realmente le apetece hacer, y descubrir si sirve para ello. He ahí otra fuente de búsqueda de talento para las empresas

Araceli Cabezón de Diego

Ídolos-con-pies-de-barro1La familia Bélier“, película francesa del año 2014, dirigida por Eric Lartigau, me resultó grata, divertida y emotiva. En mi opinión, merece la pena verla. Habla de muchas cosas: de los vínculos de la familia, de la retadora etapa de la adolescencia, de los primeros amores, de las distintas maneras de mirar la discapacidad y de los límites reales e imaginados.

Y también habla de talento. La protagonista, una chica de 16 años, tiene la gran fortuna de descubrir que canta muy bien y que disfruta haciéndolo (utilizando la terminología de Ken Robinson, diríamos que descubre “su elemento”).

Hay dos aspectos de su descubrimiento que quiero destacar: por un lado, el hecho de que era un talento imposible de detectar y de valorar por su entorno cercano y por eso, con 16 años, aún no se había dado cuenta de que cantaba bien. Y por otro, que ese descubrimiento le enfrenta a la decisión de alejarse de quienes más quiere y “dejar un hueco” en su familia, en este caso no sólo emocional.

¿Os suena? Cuántas veces el talento pasa inadvertido en las empresas, simplemente porque quienes rodean a la persona no tienen la capacidad de detectarlo. Y cuántas veces, por miedo a dejar huecos en algunas partes de la organización se cierra el paso al desarrollo de personas que podrían brillar en otros puestos. La versión más cruda es la de los “jefes” que tapan el talento para no perderlo para su equipo.

Uno de los retos de liderazgo más importante en empresas cuya competitividad está basada en el conocimiento y la aportación de sus personas, es precisamente la capacidad de detectar el talento y de crear condiciones para que se desarrolle, incluso cuando eso implica que volará a otro lugar (recomiendo la escena).

Ane Agirre