papelitosLos brillantes eventos de innovación que organiza nuestro amigo Alfons Cornella  acostumbran a congregar perfiles muy variados: mundo corporativo, emprendimiento, academia, artes, tercer sector… Recuerdo que en uno de ellos –Re’09 -tras una mañana de intensa reflexión e información, llegado el momento del café, nos repartió unos papelitos y soltó esta bomba: “ahora cada uno que escriba en ese papel lo que es para él la felicidad”.

Hice lo que pude para tragar la bola en que se convirtió mi mini-palmera  y empecé a darle vueltas con gran pudor, intimidada por la intelligentzia reunida en la sala.  Al final compartió lo que habíamos producido todos.  Había definiciones filosóficas, otras que relacionaban la felicidad con aspectos más concretamente éticos; algunas apuntaban al contexto, otras la libraban a la subjetividad más absoluta y por supuesto, no faltaron las aportaciones neurofisiológicas.  Algunas de ellas: “la felicidad es un estado de conciencia“, “la felicidad tiene que ver con cómo nos hace sentir la virtud“, “la felicidad es equilibrio“…No recuerdo lo que hizo después con esa producción, pero si recuerdo la definición que más me interesó:

La felicidad es una interpretación de la realidad

Araceli Cabezón de Diego