ConvivirNo se puede vivir sin miedo pero tampoco instalados en él. Es un mecanismo de alerta y de defensa, pero no podemos dejar que se convierta en una emoción tóxica que solo genere sentimientos de ira, de odio, de frustración y desconfianza…

El miedo existe desde que existe el mundo. La diferencia, probablemente, es que en el tiempo que nos ha tocado vivir la información ya no es monopolio de algunas clases o estrategias, e irrumpe en nuestra vida diaria incontenible, descarnada, sin apenas filtros, en un aluvión de estímulos que desafían constantemente nuestro estado de ánimo.

Por eso, esta viñeta no va de “el miedo” (del que ya hablamos en otra ocasión) sino de cómo convivir con el miedo… sin dejar de estar en este mundo! Evidentemente, no tengo ni idea de cómo se hace, pero sí estoy convencido de que es imprescindible intentarlo siempre. Acotar nuestro miedo, afrontarlo y aprender a convivir con él. Seguramente, creando, recreando, compartiendo, disfrutando de proyectos y momentos de… ¿normalidad? Tampoco sé si es esa la palabra adecuada, pero espero que se entienda: normalidad frente a miedo.

Pese a todas las cosas que suceden en las que no podemos influir, existen espacios, tiempos, ilusiones, emociones -en soledad o compartidos- a los que no podemos renunciar. Son nuestros espacios, nuestras rutinas, nuestra cotidianidad, nuestros deseos irrenunciables; ahí donde habita nuestra libertad, donde cada día convive nuestro miedo con nuestra esperanza.

Jordi Foz

No sé quiénes son sus ingeniosos ilustradores, ni a quién se le ocurrió la idea, pero entrar a Google es una experiencia distinta cada día. Hace tiempo decidieron jugar con su logo y convertirlo en algo más. Y así, casi todos los días, la ilustración de  cabecera me hace un guiño: ….ayer se celebraba el aniversario del nacimiento de Hans Christian Andersen;   hace unos días, una sutilísima vela rendía homenaje silencioso a las víctimas del atentado del 11 M en España; anteriormente un divertido juego con el diseño de las letras transportaba mi cabeza a los estadios olímpicos…

Todo un alarde: un logo, que sin perder su estática esencia,  se metamorfosea día tras día en un acto de celebración, recuerdo,  conmemoración.

¡Qué importante es tener memoria de la propia historia, y recordar y celebrar y reconocer y rendir homenaje! Cuando así se hace, uno honra aspectos de su propia identidad, y da sentido a su biografía y a la de los demás.

Araceli Cabezón

Esta frase en latín significa “Aquí hay dragones” …  La utilizaban los cartógrafos medievales para señalar en sus mapas “lo desconocido”, el más allá  ignoto, los espacios vacíos;  es decir, aquellas regiones sobre las que no tenían ningún tipo de conocimiento.  Donde no hay conocimiento hay oscuridad y esta indicación producía en la gente interpretaciones … y miedos. La imaginación popular poblaba las tierras desconocidas de dragones y monstruos terroríficos, de razas y bestias nunca vistas.

Pero resulta que quienes se aventuraban en lo inexplorado nunca encontraban esos mitológicos dragones.  Había – claro está – riesgos e incertidumbres;  como existían también grandes oportunidades de una vida nueva y mejor.  En realidad, sólo  encontraban otras personas más o menos similares  que, a su vez, vivían igualmente atemorizadas por  sus propios  monstruos imaginados.    Más allá de lo desconocido no había dragones, sólo había …   más territorio.  Y más gente condicionada por parecidos miedos irracionales.

Nuestros miedos residen fuera de nuestra zona de confort, pero no son monstruos. Sólo son temores que no nos permiten aventurarnos ni disfrutar de nuevos territorios y experiencias.   En Vesper, nos gusta acompañar a las personas en el camino de descubrir que, más allá del espacio  que conocen,  sus monstruos y dragones …  no existen.

Jordi Foz