Kathrine Switzer, la primera mujer que corrió el maratón de Boston, a punto de ser interceptada para evitar su participación. Este mes ha vuelto a correrlo 50 años después

El acto de desobediencia como acto de libertad es el comienzo de la razón” Erich Fromm

Una de las películas que hoy recomiendo es la de “Experimenter”, dirigida por Michael Almereyda en 2015.  Cuenta la historia del profesor de Harvard, Stanley Milgram, que  motivado por intentar entender cómo tantas personas habían podido participar en la masacre del holocausto, realizó una prueba para medir la disposición de ciudadanos normales a obedecer órdenes de una autoridad formal (no amenazante). Eran órdenes que contradecían su propio criterio y conciencia, porque  implicaban hacer daño a otras personas. Los resultados fueron muy reveladores.

La otra película que vi la semana pasada, “Captain Fantastic, dirigida por Matt Ross y protagonizada brillantemente por Viggo Mortensen, nos relata la opción radical de un padre por educar a sus seis hijos aislados de la sociedad, en plena naturaleza. Apuesta por promover en ellos el pensamiento crítico y la desobediencia a los valores y autoridades del sistema que él rechaza, generando comportamientos y situaciones alejadas de las normas de convivencia establecidas. Una película que da qué pensar.

En el MediaLab del MIT están declarando en voz alta que quieren personas desobedientes. Han decidido premiarles. Eso sí, le ponen un adjetivo calificativo, para que entendamos todos bien: “desobediencia constructiva”, que es aquella que “se realiza de manera ética y responsable y conlleva un impacto social positivo”.

Una vez más me pregunto, ¿Dónde estarán los equilibrios?  ¿Cómo favorecer los niveles adecuados de desobediencia y que la desobediencia sea “constructiva? ¿Qué hacemos con los sistemas que ahogan la desobediencia? ¿Cuánto y cómo es necesario flexibilizarlos?

Ya me estoy imaginando la próxima vez que le diga a mi hijo: “esta es la norma, pero por supuesto, tienes derecho a desobedecer”… y me imagino aclarándole que puede desobedecer siempre que lo haga de manera constructiva. ¿Cómo me responderá?  Así compenso todas la veces que le he dicho: “hijo, hoy toca obedecer y punto”.  😉

Ane Agirre

    4885989742_e0d81a47df_bMIT’s motto: “Mens et Manus,” (Mind and Hand)

Tomo prestada esta expresión que utiliza Alfons Cornella en la entrevista publicada en la revista Hetelkari, en la que opina sobre cuáles son las claves de una buena formación profesional para la industria del futuro. Sugiere que necesitamos más “laboratorios” en centros educativos y empresas, espacios de experimentación que conecten mentes y manos, en los que aprender a crear y a emprender.

Hay ejemplos fantásticos de esta filosofía, como el espectacular edificio del MediaLab del MIT, el lugar donde están construyendo el futuro del futuro.

En algún momento de la evolución nos hemos alejado de la idea de que el conocimiento está íntimamente ligado a la acción y hemos diseñado procesos educativos que priorizan el pensamiento abstracto, elevándolo a una categoría “superior”. Y por extensión,  hemos diseñado organizaciones que separan las funciones de pensar y hacer, como si fuera posible hacerlo. Así, muchas de las estrategias se diseñan en despachos y salas de reuniones, alejadas de un entendimiento profundo de la realidad de los talleres, de los mercados y de los laboratorios, con la consecuencia de que no son aptas para ser implementadas.

Yo añadiría que además de pensar con la mente y con las manos, también es necesario pensar con el corazón. También necesitamos crear espacios de reflexión personal y espiritual, en los que poder conectar con el sentido de nuestras estrategias y conocimientos, que es ponerlos al servicio de una sociedad mejor. Porque ni la mente ni las manos, siendo imprescindibles, alcanzan por si solas a entender y abordar la complejidad de los problemas a los que nos enfrentamos cada uno de nosotros, cada organización y la sociedad en su conjunto.

Ane Agirre

momentumHablamos de cantidad de movimiento, momento lineal, ímpetu o “momentum”, para referirnos a una magnitud física fundamental que describe el movimiento de un cuerpo en cualquier teoría mecánica. En concreto, el término “momentum” es una palabra directamente tomada del latín, derivada del verbo “mover”.

La física y yo nunca  hemos sido muy amigas. Pero en este caso, tomo prestado este término para sintetizar el contexto que estamos viviendo en materia educativa

Nos estamos cuestionando todo. Las reflexiones giran en torno al contenido (¿qué enseñar?, matemáticas, inteligencia emocional, pensamiento crítico,..), al para qué del sistema (fomentar talentos individuales, crear ciudadanos siglo XXI, dotar de personas con habilidades necesarias para las organizaciones…), al cómo enseñar (aprendizaje basado en proyectos, grupos interactivos, inteligencias múltiples…). Tratamos de poner en su sitio el puzle de las piezas de quienes enseñan (docentes, TIC, familias, comunidad, compañeros, ciudades,…). Y nos cuestionamos las acciones que más impactan en el aprendizaje de los alumnos (la interacción entre docentes y alumnos, el liderazgo del equipo del centro,…). De todo ello intentamos hacer un seguimiento (PISA, TALIS) para saber qué es lo que mejor funciona. Escuchamos que nos tenemos que “reinventar” y que redefinir el rol de las universidades en nuestra sociedad.

Y en este caldo de cultivo surgen iniciativas rompedoras, valientes, diferentes. El modelo pedagógico Horizonte 2020, implantado por los jesuitas en Cataluña nos propone romper con muchos de los paradigmas de nuestro sistema educativo. Las comunidades de aprendizaje son un proyecto que incorpora a toda la comunidad en el proceso educativo, poniendo foco en la interacción. En Concordia University de Montreal desafían a los estudiantes y a profesores a abordar cuestiones críticas de nuestra sociedad  y en el Laboratorio de Acción contra la pobreza del MIT, Esther Duflo y Abhijit Banerjee investigan sobre cómo funciona la economía de los pobres. Y finalizo los ejemplos de iniciativas rompedoras con LEINN, de Mondragon Team Academy, un grado universitario en el que enseñan a sus estudiantes a emprender y a liderar proyectos innovadores con una metodología 100% Learning by doing. Me he dejado muchos ejemplos en el tintero. Soy consciente.

Así que aprovechemos el ímpetu, el movimiento, nuestro “momentum” para generar los cambios pendientes del sistema educativo.

Teresa Aranguren