Este mapamundi no está al revés. Es lo que se llama un mapa “upside down” y es, al parecer, muy habitual en Australia y Nueva Zelanda. Simplemente, está visto desde una perspectiva tan legítima como distinta a la que estamos acostumbrados en los esquemas mentales eurocéntricos. Se trata, pues,  del mismo objeto, pero bajo una mirada diferente, que tan extraña puede resultar para nosotros como para ellos la nuestra.

La gente que mira o piensa distinto a nosotros, normalmente, … tampoco “está al revés”. Nuestros colaboradores, jefes, amigos, hijos, padres, parejas, profesores, alumnos… no están al revés, ni piensan “raro”, necesariamente, cuando ven las cosas desde perspectivas diferentes a la nuestra.

El hecho de asumir este principio básico sobre la diversidad de formas de mirar, no supone tener que aceptar de entrada los planteamientos ajenos;  ni garantiza acuerdos ni siquiera conversaciones productivas. Pero sí me parece una muestra “obligatoria” de respeto al otro y también condición necesaria para promover la comunicación leal y sincera y esa conexión e “inversión en conversaciones” que citaba Ane en su anterior viñeta.

Jordi Foz

 

sllm29yu-cu0ym9qoc5l_1082138504

Northern Limestone Alps. Photographer James Hilgenberg

En los próximos veinte años vamos a ver más avances que en los dos milenios anteriores“. Esta afirmación de Jose Luis Cordeiro, ingeniero y profesor fundador de la Singularity University, me hace pensar que vamos a vivir un futuro extraordinario.

La cuestión es, ¿todos lo percibimos de la misma manera?

Taxistas que ponen el grito en el cielo porque Uber irrumpe en “su” mercado y lo hace ejerciendo una “competencia desleal”. Cámaras que hablan de “chapuza” e injusticia porque periodistas de La Sexta utilizaron iPhones y palos selfie para hacer el seguimiento de las elecciones norteamericanas y generalizado asombro y rechazo con los supermercados Amazon go por una nueva manera de comprar que “destruirá miles de empleos” (No lines, no checkout…No, seriously).

Un ritmo de frenético cambio que genera miedo y reacciones que tratan de impedir…lo inevitable.

La alternativa es conectar con una emoción de ilusión y de curiosidad para explorar un campo con infinitas posibilidades. En ese campo, todos tenemos sitio si recuperamos la creatividad necesaria para reimaginar nuestro trabajo y seguir aportando un valor diferencial. En caso contrario,”algo” nos acabará sustituyendo.

Oscar Garro

imagesTenemos el placer de compartir desde hace más de un año con un equipo de Tecnalia, un “espacio de conversación” con 14 empresas que tienen en su agenda el reto de innovar y emprender más allá de sus negocios tradicionales: “Intrapreneurship Corner”, le hemos llamado. Son empresas que tienen muy claro que su futuro dependerá de su capacidad de renovar su cartera de negocios. 

Compartimos preguntas, ideas, reflexiones, modelos y experiencias para ir generando apuntes de respuesta (que no respuestas definitivas). Son preguntas de cierta complejidad, porque no es fácil que las inercias de los negocios tradicionales convivan bien con las necesidades de las “nuevas apuestas”.

Yo por el momento, estoy escuchando que muchas de las respuestas tienen algo que ver con espacios de encuentro y conversación dentro de la empresa que permitan hacerse preguntas inteligentes, compartir tendencias y novedades, explorar nuevas ideas y articular propuestas concretas.

Y también parece que los espacios que funcionan, son breves, ágiles y con un foco claro, además de tener otros dos rasgos esenciales: el primero es que incluyan “ojos limpios” (personas no sesgadas por el conocimiento y el modelo de negocio actual) y el segundo, que sepan escuchar e integrar “los distintos puntos de vista”. Parecen dos obviedades. Sí, lo parecen.

Ane Agirre