He disfrutado mucho viendo la serie de televisión sueca, BRON (El Puente). Es un thriller policíaco, protagonizado por una pareja de detectives, Saga Noren (sueca) y Martin Rhoden (danés), con dos personalidades muy diferentes: ella es una mujer totalmente orientada a la tarea y a los resultados, mientras que él valora más las relaciones y las emociones. La relación que van construyendo entre ellos es muy divertida, tierna y productiva.

Hay una escena (he intentado ofrecérosla con un link, pero los sistemas de protección la detectan y no permiten reproducirla), en la que uno de los colaboradores se acerca a explicarles que está barriendo un montón de información para dar con un lugar en el que probablemente está ubicada una persona secuestrada, a la que supuestamente le quedan pocas horas de vida. Saga, le mira con expresión de sorpresa e incredulidad mezclada con un punto de enfado, y le pregunta “¿Has venido a decirnos que estás trabajando?”. Imaginaros la cara que se le queda al colaborador que quería impresionarla, compartiendo lo compleja que estaba siendo su tarea.

Me recordó a la cantidad de tiempo que perdemos en las empresas, malgastando minutos y horas en reuniones, reportando lo que “estamos haciendo”, sin otro objetivo que justificarse y quedar bien. En lugar de tener conversaciones enfocadas a los resultados y a la toma de decisiones para conseguirlos.
Ane Agirre
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mesa-de-reuniones76Estoy enganchada a la serie danesa Borgen. Me está pareciendo entretenida, inteligente, estética e interesante. Relata una manera de hacer política que suena sensata y honesta. Incluso asumiendo los porcentajes de ficción correspondientes, es reconfortante imaginar por unos momentos que otra realidad política es posible.

Me gusta el personaje de Birgitte Nyborg, sus distintas facetas y sus contradicciones. Me gusta cómo alterna su sonrisa generosa y atractiva con una expresión de seriedad y rigor, según las circunstancias. Admiro cómo negocia, cómo busca aliados, cómo sabe pedir colaboración, cómo compatibiliza ideales y posibilidades, cómo comunica con claridad y cómo reconoce a su equipo. Disfruta de muchas competencias de liderazgo.

Para hoy he elegido una escena del capítulo 2, en la que Birgitte recibe un excelente consejo de uno de sus mayores adversarios políticos. Me recordó, una vez más, la importancia de ciertos detalles y gestos. Os recomiendo la serie. No es necesario que os apasione la política para disfrutarla.

Ane Agirre