cambio de observador


El cotarroEl nombre de Moradillo de Roa, un amable pueblo de la provincia de Burgos, se ha puesto en el mapa gracias al empeño y la ilusión de sus habitantes en el proyecto común de  rehabilitación de sus más de 150 bodegas. y lagares Se trata de un conjunto etnográfico de pequeñas construcciones familiares cavadas en el interior del cerro “El Cotarro”- para albergar el vino producido individualmente- y de los lagares donde se producía dicho caldo.

Hoy en día ese conjunto se puede visitar, y yo he tenido la suerte de hacerlo en varias ocasiones. De la última guardo un recuerdo especial, porque visitamos además “El Tercio”, un lagar de 1736 también reconstruido. El alcalde, que ejercía de generoso guía, nos introdujo en los misterios funcionales de una ingeniería con frecuencia intimidante para los no familiarizados.

En un momento dado, mientras detallaba el papel de la piedra, el husillo o la hembrilla narró una anécdota vivida por él al mostrar por primera vez el lugar a los periodistas. Estaba explicando  el proceso de restauración,  cuando de repente se escuchó un crujido que inquietó a los asistentes. Hubo quien se agitó, otros que expresaron en alto su temor de que “aquello se les viniera encima”, y los más asustados salieron corriendo. En medio de todo eso, el dueño del lagar, que lo había heredado de sus padres y ayudado a reconstruir con su conocimiento, les dijo: “……sssssss, tranquilos….escuchad el sonido del lagar

Y pensé: ¡cuántos sonidos perderemos porque nuestros miedos los convierten en crujidos!

Araceli Cabezón De Diego

 

Nit sobre el mar.J.FozDesde que hace unas semanas oí esta bonita expresión francesa en Montreal, no he dejado de pensar que debía incluirla en el texto de alguna viñeta. Hoy, por fin, me decido a darle entidad (y viñeta) propia.

La situación en la que la escuché no podía ser más normal: acompañaba a uno de mis hijos y su pareja a escoger el que sería el primer sofá de su primera casa compartida y, como es lógico, tenían algunas dudas aunque parecían inclinarse por uno en particular.

Después de un buen rato de pros y contras entre ellos, el señor de la tienda nos “soltó” la frase del título acompañada de una amable sonrisa. Y recuerdo que en ese momento, “la nuit porte conseil” (equivalente a nuestro “consultarlo con la almohada”), me pareció una frase literariamente preciosa.

Y es que además, tenía toda la razón… A veces hace falta tomar cierta distancia, espacial o temporal, para reducir la presión de los diferentes estímulos y alternativas y aclarar o mejorar nuestra perspectiva antes de tomar una decisión. ¡Cuántas veces, al despertar por la mañana, hemos “cambiado de observador” sobre algo que nos bloqueaba el día anterior!

Es sabido que en Vesper somos firmes defensores de la acción porque la sola reflexión, sin acción, no conduce a resultados y éste es un problema que vemos demasiado a menudo en el mundo de las organizaciones que, por otra parte, parece demandar cada día más decisiones, más complejas y más rápidas.

Pero nos parece también que, en algunas ocasiones concretas, esa secuencia de reflexión/acción es perfectamente compatible con darse un respiro, tomarse un tiempo y dejar sencillamente… que “la nuit porte conseil”.

Jordi Foz

P.D.: El día siguiente fueron a encargar el sofá…

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The True Size of África del proyecto “Immappancy”, insuficiente conocimiento geográfico de Kai Krause en el Museo Guggenheim de Bilbao (exposición #makingafrica)

Oscar Garro

 

 

miradas2Cuenta Lévy Strauss una deliciosa anécdota protagonizada por uno de los antropólogos más interesantes de todos los tiempos: Franz Boas. Parece   que este alemán empapado de Hegel, emigró a Estados Unidos, donde comenzó a investigar a las poblaciones indias de la Columbia Británica a las que dedicó buena parte de su vida, lo que le ganó el título de gran padre de la antropología cultural norteamericana.

La excelente relación generada con ellos  le llevó a invitar a  sus informantes indígenas a visitarle en Nueva York. Esta vez les vería fuera de su contexto, en el suyo propio, en la meca de la civilización occidental, en la gran manzana. Se preguntaba qué les sorprendería más: los coches, los altos edificios, los escaparates, las calles llenas de gente yendo y viniendo sin parar……

La primera vez que les recibió tuvo ocasión de saberlo: nada de eso pareció impresionarles. Su aparente  indiferencia, que les presentaba a ojos de los locales como tipos acostumbrados a la gran ciudad, sólo quedó interrumpida por  lo que de verdad atrajo su atención, lo que les fascinó, lo que examinaron con asombro y minuciosidad:  las bolas de bronce que coronaban los arranques  de  escalera  de los edificios que les había hecho visitar.

Resulta fácil pensar que, al tratarse de otras etnias, otras culturas, otras geografías, las personas tienen ojos muy distintos. Pero también eso ocurre con el vecino de al lado, con la amiga, con el familiar, con la jefa….Cada uno ve el mundo con sus ojos y encuentra en él cosas distintas.

Araceli Cabezón de Diego

 

Loreak_Flores-119305517-largeMaría Guerra, crítica de cine de la Cadena Ser, intentaba acertar con la pronunciación correcta del título de la película “Loreak“, una de las agradables sorpresas del reciente Zinemaldi. Durante la semana, cuando pasaba revista a las novedades del Festival, cada vez que mencionaba la palabra “loreak” la acentuaba de una manera diferente, …y podría haber acertado siempre.

Porque en euskera una misma palabra puede tener más de un acento en función del significado y del contexto, siendo la unidad de acentuación la secuencia de palabras y no la palabra aisladamente considerada. 

Y me acordé de ciertos desencuentros y conflictos que vivimos porque nos enfocamos demasiado en lo concretoolvidando la posibilidad de usar una “mirada de pájaro” que nos aportaría más perspectiva, más flexibilidad y por tanto mayores posibilidades de llegar a consensos con menos sufrimiento.   Esa mirada desenfocada,  quizá nos permita ver oportunidades en una “consulta”, crecimiento en un desencuentro o múltiples colores en un campo donde antes solamente veíamos espinas.

Oscar Garro

Escalera infinita de Olafur Eliasson (KPMG en Munich)

Escalera infinita de Olafur Eliasson (KPMG en Munich)

Existen dos tipos de problemas: por un lado están los que se pueden resolver y por otro, aquellos en los que se puede trabajar“.

No recuerdo quién es el autor de esta cita, he perdido la referencia. Me la encontré hace años y siempre la recuerdo cuando estoy trabajando en un problema perteneciente al segundo grupo. Se os habrán ocurrido unos cuantos. Muchos de ellos suelen ser retos importantes, de los que merecen la pena.

Por poner un ejemplo, aprender un idioma extranjero. Qué os voy a contar. Requiere trabajo y más trabajo, se avanza, se retrocede cuando se deja de trabajar, se plantea uno “dejarlo por imposible”… Son retos en los que la meta, además de estar muy lejos, tiende a moverse.

Hay momentos de euforia en los que uno cree haber hecho avances significativos. Hace poco, me animé a introducir una “expression” en una conversación y cuando estaba permitiéndome sentir un punto de orgullo, “qué bien ha sonado esto“, observé que mis interlocutores esbozaban una ligera sonrisa, que vino acompañada de una educada explicación: “yes, it is correct, but it’s old fashioned… The tipical expression my mother would use“. Zas, en toda la boca!

Qué manía tienen los sistemas vivos de moverse, de evolucionar, de hacerse difíciles de “dominar”. Mi reflexión es que divertirse durante el trayecto es importante. También lo es ponerse en modo “eterno aprendiz”, jugando con los avances y retrocesos con deportividad. Y por supuesto, es importante mantener la perseverancia y la sana ambición de avanzar a pesar de no poder “resolver”. En eso estamos.

Ane Agirre Romarate

x  Lo confieso: algunas veces veo pornografía. Y otras veces me la encuentro en pantallas sin buscarla : “Billionaire Scorecard: Adelson Makes $1 Billion,  Bezos Loses $2 ...”, “A Look At Billionaire David  Geffen’s $1,1 Billion…...”, “Carlos Slim: el hombre  más millionario del mundo…” “El fundador de Virgin ganó más de ………”

¿Y a mí qué  me importa?

Lo que sí me importa: cómo hacen ese dinero ¿es fruto de la especulación o de su capacidad de innovación, de la puesta en riesgo de su propio capital,  del trabajo duro e inteligente?, ¿a cuántos arruina por el camino?, ¿a cuántas familias mantiene con sus empresas?, ¿qué cosas ha cambiado para bien en la vida de los consumidores a los que abastece?, ¿qué nuevas rutas abre para la humanidad?, ¿cómo trata a sus proveedores?, ¿cuánto coopera con otras empresas?, ¿cómo de contentas están las personas que trabajan en sus organizaciones?, ¿cómo ayuda a que la vida en el planeta resulte más sostenible?, ¿qué hace con los beneficios?…

Araceli Cabezón de Diego

 

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